-
Curas termales.
Fecha: 03/06/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... … —Pero … —¡Obedece y cállate! …—Dijo perentoriamente. La frialdad y dureza de su voz me hizo el efecto de una ducha fría. Me alejé de ella y volví a sentarme. Por algunos minutos reinó el más absoluto silencio. Luego ella se movió a mi lado. Sentí miedo de haber arruinado todo lo avanzado hasta ahora, en cambio su voz había vuelto a ser dulce y comprensiva cuando me dijo. —Estuviste bien … Lo que has hecho habla muy bien de ti … Es lo que siempre tienes que hacer … Incluso cuando yo no esté allí para recordártelo … Pero recordarás mi voz y obedecerás … Cada vez que una chica te diga que no, te detendrás … ¿Has entendido? … —Sí, mamá … Está claro …—Dije con un hilito de voz. —Repítelo con fuerza …—Me instó. —Sí, mamá … Me detendré … —Bien hecho, hijo … Donde habíamos quedado … ¡Ah!, me parece en esa donde estoy inclinada a 90 grados y se me ve la panocha desde atrás … ¡Uhm!, me veo todavía bien, ¿eh? … Y quien tenía ganas o coraje de responder, o de mirar. Mejor nos fuimos a dormir. Esa noche no pude mirar las fotos con libidinosidad, pero separé algunas, las más lindas las archivé en una carpeta toda para mí. Luego dejé algunas que pudiera mirar también mi madre. La mañana siguiente nos encontramos desayunando con un espíritu totalmente diferente. Ella estaba particularmente alegre y jovial. —¿Qué hacemos hoy? …—Pregunté. —Bueno … Dentro de poco traerán nuestros enemas …—Respondió contenta y luego agregó. —Luego limpiecitos y ...
... descargaditos, iremos a pasear al parque y tal vez al museo … ¡Gracias, Santo Jesús!, pensé. Parecía haber vuelto todo a la normalidad. Estaba preocupado de haber arruinado todo la noche anterior, pero al parecer mamá había dado vuelta la página. ¿O quizás no? Debía esperar a que ella retomara el juego. A eso de las diez, la enfermera llegó con el carrito y todo lo necesario para nuestros enemas, luego se retiró. Después de unos minutos mamá me pregunto sonriente. —¿Con qué crees que es mejor comenzar? … Pero no tuve ni siquiera la posibilidad de responder y ella me dijo. —Comenzaremos contigo con un clister en caída … —Bueno … Dime como me debo colocar … —Ve a tu cuarto … Desnúdate y recuéstate boca abajo … Tal como lo hiciste tu a mí, ¿recuerdas? … Me fui a mi dormitorio, estiré la bata sobre la cama y me recosté encima. Mamá vino luego. Se sentó sobre la cama y comenzó a acariciar mis glúteos. Más que excitarme, comencé a relajarme. —¿Estás listo? … —Sí … —Entonces dobla un poco tu pierna derecha … Lo hice y ella se acercó más a mí, tanto que sentí su respiración sobre mi pierna doblada. Luego me acarició rozando apenas mis testículos. Comencé a sentirme vivo y esperé ansioso que me insertara la cánula. Lo hizo lenta y delicadamente de una sola vez, llegando profundamente dentro de mí trasero. —Ahora pon tu pierna en forma normal … Lo hice y luego estire mis dos piernas. Me sentía libre, libre y pervertido. Si, como un cachondo y perverso ...