1. Curas termales.


    Fecha: 03/06/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... quiere para su hija …
    
    —¡Oh! … Está bien …
    
    —Pero esta tarde quiero comprobar otra cosa contigo …
    
    —¿Qué cosa? …
    
    —Nada de particular … Pero si me muestras las fotos más osadas y cachondas te daré un regalo …
    
    —No tengo nada … Las he cancelado todas, como me lo has pedido tú …
    
    —¡Tonterías! … Sé que las tienes escondidas en alguna de tus carpetas …
    
    —¿Cómo sabes? … ¿Acaso me has revisado mi computador? …
    
    —No … Nunca haría algo así … Solo que tengo algunos años más que tú, ¿sabes? …
    
    Cuando nos levantamos de la mesa para irnos a nuestro alojamiento, sentí que la señora y su hija me miraban atentamente el culo.
    
    —Sí, querido … Ellas te están mirando el culo …
    
    —¿Acaso eres una bruja? … ¿Me lees el pensamiento? …
    
    —No … Solo tengo algunos años más que tú …
    
    —¡Uhm! … ¿Y a las mujeres les gusta el culo? … De los hombres, quiero decir …
    
    —Así es … Pero pensamos en darle un uso diferente …
    
    —¿Cómo sería eso, por ejemplo? …
    
    —Por ejemplo … Agarrar las nalgas cuando hacemos una mamada …
    
    Llegamos a nuestra Suite y nos pusimos las cómodas batas, luego nos sentamos en el diván a mirar las fotos de mi madre desnuda.
    
    —¿Sabes que te ves super sexy y cachonda en esas fotos? …
    
    —Bueno … A mi edad es solo apariencia …
    
    —Yo no lo creo así …
    
    —Lo dices solo porque soy la primera mujer que tienes cerca y ves desnuda … La muchachita del restaurant, por ejemplo … Desnuda debe ser una apetitosa putita …
    
    No dije nada. Estaba concentrado en las fotos ...
    ... del campo de golf. Esa en que mamá se plegaba para colocar la pelota. Ella se percató de como la miraba en la pantalla.
    
    —Imagino que esa foto la miraras a menudo, ¿no? …
    
    —Bueno … Tienes que admitir que tu pose y la toma son fantásticas … Algo que solo tu puedes hacer …
    
    —¡A-ha! … Espera un poco … Quiero sentir algo …
    
    Dijo mamá y deslizó su mano dentro de mi bata hasta llegar al tótem de carne que se alzaba firme y duro, cosa que durante estas vacaciones me sucedía a menudo. Ella me miro a la cara y dijo.
    
    —¿Sabes que tienes un pene de notables dimensiones? …
    
    —Me lo decían también mis compañeros de colegio …
    
    —Bueno, no quiero saber que hacían ustedes allá …
    
    —Nada … Solo comprobábamos quien lo tenía más grande … Y modestamente yo siempre ganaba …
    
    Mientras hablaba, mi madre me había abierto completamente mi bata y se había inclinada a contemplármelo de cerca. Dejé que hiciera lo que quisiera. Ya no me avergonzaba si ella veía mi polla tiesa como palo, me gustaba.
    
    —Está mañana yo me dejé ir … Ahora déjate ir tú …
    
    Obedecí sin decir nada. Sabía que era ella a dirigir el juego. Terminó por sacarme la bata y se arrodillo en medio a mis piernas, luego me empujó un poco hacia atrás en el sofá. Me hizo abrir más mis piernas, ella sabía muy bien lo que me estaba provocando. Me acarició y me beso al interno de los muslos y comenzó a subir hasta mi ingle. Ahora yo no era nada más que un objeto en sus hábiles manos. Esperé esperanzado que llegara a mi verga en ...
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