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Curas termales.
Fecha: 03/06/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... forma erótica y sensual. Así como lo haría una puta profesional. Se hizo un poco hacia atrás y dejó caer su bata, luego apoyó sus grandes tetas en mis piernas. Después acercó su rostro a mi polla, sentí su respiración soplar en mi glande; comencé a sentir una sensación de infinito placer y lascivia. Ciertamente sabía lo que intentaba hacerme, pero había solo sentido hablar al respecto como algo desvergonzado. Quiero decir, me he masturbado muchas veces pensando a que alguna chica me hacía una mamada, pero nunca lo había experimentado y tampoco sabía que hubiera mujeres dispuestas a hacerlo. Ahora imprevistamente, estaba comprendiendo que sí y una de ellas era mi madre. Se movió alrededor de mi pija casi con circunspección. Me estaba haciendo morir, ¿acaso lo hacía de propósito para hacerme venir más ganas? Repentinamente sus labios besaron mí glande y luego su lengua se deslizó por toda la longitud de mi pene. Sentí escalofríos y temí que me iba a correr en ese momento o muy pronto. Abrí mis piernas un poco más, como para indicarle que podía iniciar a hacerme una cachonda mamada, pero ella bajó a mis cojones. Primero los beso y luego comenzó a lamerlos uno a la vez, después los mordisqueó y chupó. ¡Le gustaba! Pero, a decir verdad, me gustaba mil veces más a mí. Repentinamente su mano se cerró alrededor de mi asta y bajó mi prepucio, entonces sentí su aliento acariciar mi verga. Su boca caliente aprisionó mi polla, apretó delicadamente sus labios alrededor de mi ...
... pija, luego comenzó a hacerme unos círculos con su lengua alrededor de mi sensible corona, luego me tragó hasta atosigarse y emitir unas sensaciones de ahogamiento. Lo soltó y lo bañó con su saliva y lo volvió a tragar hasta el fondo de su garganta. Creí que mi corazón iba a saltar sobre la alfombra e iba a morir ahí mismo. Luego lo hizo salir lentamente de su boca, para volver a devorarlo famélicamente, lo tragó hasta que su nariz se estrelló con mi bajo vientre. Si de verdad mi pene era tan grande como ella decía, se lo estaba haciendo descender más allá de su garganta. Volvió a sacárselo de la boca y comenzó a estimularme con sus manos en un cadencioso sube y baja, hacia arriba y hacia abajo, lentamente mientras lamía mi glande rojizo. Poco a poco comenzó a acelerar, ya no podía pensar en nada, solo sentir los labios de mamá en mi verga mojada con su saliva. Comprendí que iba a acabar de un momento a otro. —¡Oh!, mamá … ¡Oh!, mamá … Me corro … Me corro, mami … ¡Oh!, mamiiiiii … Comencé a correrme, pero ella no me soltaba la verga, mamaba como una sedienta mis chorros fuertes que salían en repetición como enérgicas ráfagas; dándome la impresión de que mi polla se partía en dos. ¡Santo Dios! Grité de placer y me faltó el aire, me calmé un poco mientras ella continuaba a exprimir y succionar mi polla reventada de goce. Cuando terminé, me quedé inmóvil y ella se levantó, recogió su bata y se fue a su habitación sin decir nada. Una quincena de minutos más tarde reuní las ...