1. Curas termales.


    Fecha: 03/06/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... …
    
    —Así es como se sienten cuando no tienen la propia iniciativa …
    
    —¿Pero la erección? …
    
    —Si no la tenías ya … La hubieras tenido al momento de penetrarte con la boquilla … Es un efecto reflejo de la sensación de ser penetrados por el ano y de la estimulación de la próstata …
    
    —Igual me da vergüenza … Parece haber crecido tan grande y grueso …
    
    —Mejor para ti … Relájate que yo cuidaré de ti y juro que no te miraré tu gran polla … Je-je-je …
    
    Traté de concentrarme, pero mi pene no lograba calmarse y restaba tan duro como al principio.
    
    —¿Cómo me pongo, mami? …
    
    —Ya te lo dije … Vamos a tu cuarto … Te desnudas y te arrodillas sobre la cama, inclinándote para mostrarme y entregarme tu candoroso trasero …
    
    Me dijo haciendo alarde del enema a pera que había llenado de agua termal. Me fui delante de ella y me desvestí rápidamente.
    
    —¡Guau!, que hermoso culito que tienes …—Dijo para mortificarme.—La última vez que te lo vi, tenías solo un par de años … Ahora eres casi un hombre …
    
    Manteniendo mi pene erecto con una mano, subí a la cama y me arrodillé. Me incliné hacia adelante y separé un poco mis rodillas para estar más cómodo. Sentí los ojos de mi madre sobre mi trasero y sentí una malévola alegría libidinosa que jamás había sentido. Mi madre tenía toda la razón. La humillación hecha correctamente y por la persona justa, es una cosa realmente fantástica y alucinante.
    
    —Ahora te acariciaré un poco las nalgas y el interno de tus muslos … El contacto ayuda ...
    ... a relajarse y rinde más humano el enema … Lo que te haré ahora, luego lo harás tú a mí … Así que relájate y trata de aprender … Y trata de divertirte …
    
    Metió delicadamente su mano sobre mi glúteo izquierdo, mientras con la otra mano me acarició el interno de mis muslos. Estaba muy atenta a no tocarme el pene, pero estoy seguro de que veía todo de mí. A continuación, con la mano izquierda tomó una servilleta absorbente y la colocó a la base de mi pene erecto, entonces apoyó la cánula en mi ano.
    
    —La servilleta evitará que caiga agua sobre la cama …
    
    Dijo, como para justificar el contacto de su mano con mi polla. Sentí la punta del tubito en mi agujero, me puse tenso, pero me relajé. Ella empujó la cánula dentro de mí, nuevamente me puse tenso y volví a relajarme, luego sentí el tubito rígido deslizarse dentro de mí suavemente, provocándome una nueva y rica sensación que jamás había probado antes. Era como un masaje erótico inigualable. Mi cuerpo estaba siendo penetrado y probé una erótica sensación de pertenecer a quien me estaba penetrando. A ese punto me sentí cachondo y dispuesto a aceptar todo lo que ella quisiera hacerme. Finalmente inició a inyectarme el líquido tibio, me pareció de volar. Sentí esa calidez líquida e imagine la absurda sensación de estar siendo sodomizado por mi madre y que ella me eyaculaba dentro. Duró mucho y no sentí nunca la necesidad de decirle que se detuviera, pero lo hizo.
    
    —Bien … Terminado … Ahora te lo saco lentamente … Solo relájate ...
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