1. Curas termales.


    Fecha: 03/06/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... …
    
    Nuevamente me puso la servilleta sobre el pene para impedir que alguna gota cayese bajo de mí. Me quedé así por un rato, hasta que ella colocó la servilleta bajo de mí.
    
    —Recuéstate así boca abajo sobre la servilleta … Te haré un masaje que te ayudara a retenerte …
    
    Obedecí a su orden para que continuara con su masaje. Me acarició primero mi trasero con deliberada dulzura, luego comenzó a masajearlo y a manosearlo de verdad. Luego hizo algo que jamás olvidaré. Me dio una ráfaga de palmetazos sobre las nalgas de una potencia inaudita y de una hábil precisión. Nunca me habían dado nalgadas en vida mía, tampoco sabía que se podía obtener placer al ser azotado por la propia madre, me quedé atónito, si ella no me hubiera reservado otra sorpresa increíble. Apretándome fuertemente el culo, me dio cuatro o cinco jaladas a mi polla que estaba totalmente erecta. Así que me corrí a mares sobre la servilleta bajo de mí, masturbado por mi madre sin siquiera tocarme yo la polla.
    
    —Anda al baño y bota esa servilleta a la basura … Luego descárgate y hazte una ducha … Cuando regreses será mi turno …
    
    Me fui cubriendo mi verga con la servilleta. Hice todo lo que me dijo en menos de quince minutos; luego volví al salón donde ella me esperaba.
    
    —Tú me harás un clister en caída …—Me dijo.—Quiero que tu lo hagas gradualmente … Te hice eyacular para que estés más tranquilo … Tienes que saber controlarte también conmigo …
    
    —¿Y que quiere decir “en caída”? …
    
    —Que introduces la ...
    ... cánula sin que tenga que ponerme a cuatro patas como lo hiciste tú … La próxima vez yo te lo haré del mismo modo, ¿Ok? …
    
    —Bueno … Está bien …
    
    La verdad es que no sabía que decir, era ella que conducía todo el juego. Y en un modo mucho menos aburrido de como me había esperado después de haberme hablado por cuatro horas de arte y cultura durante el viaje. Nos fuimos a su habitación donde ella había preparado la percha desde la cual colgaba el recipiente del enema. Revisó la cánula que estuviese cerrada y la llenó de agua. Abrió el grifo de la cánula para hacer salir el aire y volvió a cerrarlo cuando el agua comenzó a salir por los dos orificios laterales de la cánula.
    
    —Ahora …—Me explicó.—La cánula me la debes meter toda dentro … Luego debes abrir el grifo y dejar que el agua entre en mis vísceras … Debe entrar muy lentamente … Tienes que estar atento …
    
    Me señaló el recipiente de vidrio y me instruyó.
    
    —Cuando el nivel del agua llegue hasta aquí, cierras el grifo, me sacas el tubito de mi trasero, tal como yo lo hice contigo …
    
    —Está bien, mamá …
    
    Dije tomando la cánula en mi mano. Mientras tanto mi pene había vuelto a la vida. Con la misma gracia del día anterior, mamá dejó caer su bata sobre la cama y se acostó sobre ella. Contemplé su maravilloso culo probando una insana sensación de poder, gozando de la vista que me regalaba mi madre plegando levemente su pierna, para permitirme observar el agujero de su culo y de su coño. Me acerqué, acaricie su nalga ...
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