1. Ella intentó todo por serle infiel


    Fecha: 04/06/2026, Categorías: Hetero Autor: erostres, Fuente: CuentoRelatos

    ... fin.
    
    —No sé, parece un lunar normal, pero mejor ves al médico y que te lo mire, que esas cosas a veces se complican —y dicho esto, soltó los pechos y se volvió a tumbar en el sofá buscando su mando a distancia.
    
    Laura no podía creerse la imbecilidad de su marido, estaba indignada y enfadada.
    
    —Estoy excitadísima. ¿No ves cómo voy?
    
    —Venga al ataque, al ataque cruza la banda, si, así. Normal que tengas frío con esa ropa tan fina ¡Anda! tápate no vayas a resfriarte. No así no, presionad. ¡Coño!
    
    —Que no, que no tengo frío, que tengo ganas de ti.
    
    —Sí, eso mismo, un té caliente te sentará bien. Es lo mejor para el frío.
    
    En ese momento Pepe dio un bote y gritó:
    
    —¡Gooool goooollll! ¡Qué golazo, toma, toma!
    
    Laura estaba llegando al límite, y gritó a pleno pulmón
    
    —¡Pepe! Quiero que me hagas el amor.
    
    El la miró confundido. Laura no solía gritar, y aprovechando que los jugadores iban andando al centro del campo para reanudar el juego le prestó un poco más de atención.
    
    —Cariño, pero si esta semana ya lo hemos hecho.
    
    O me follas ahora mismo o voy a tirarme al primero que me encuentre por la calle.
    
    —Bueno, pero cuando vuelvas compra unas cervezas en la tienda esa nueva que abren las 24 horas, que quedan pocas.
    
    Laura estaba helada. O su marido era idiota, o pasaba de ella, o estaba tomándole el pelo, pero hoy estaba decidida. Así que con paso firme se dirigió a la entrada y se puso la gabardina de su marido que estaba en el perchero, buscó su bolso ...
    ... y llegó hasta la puerta.
    
    —¡Laura! —grito Pepe cuando ella ya tenía la mano en el picaporte.
    
    —¿Qué? ¿Te lo has pensado mejor? —gritó ella también.
    
    —Por lo menos tráete dos o tres cervezas frescas, si no tienen en la tienda, en el bar que estará abierto, aunque sean más caras.
    
    Eso era más de lo que podía soportar, abrió la puerta y la cerró con un portazo que retumbó en todo el edificio. Se iba a enterar ese inútil de mierda de lo que era una mujer cabreada.
    
    Al salir a la calle, el viento frío le dio una bofetada en el rostro. Se ajustó lo mejor que pudo la gabardina gris, que le venía grande y anduvo sin rumbo echando chispas, sin saber cuál sería el siguiente paso. Solo sabía que quería ponerle los cuernos al imbécil de su marido. A las dos manzanas vio un chico de unos treinta años sentado en un banco, según se iba acercando fue viendo que era muy guapo, alto, bien peinado. Ese serviría como cualquier otro.
    
    Se acercó a él abriéndose la gabardina y dejando al descubierto su ropa interior le preguntó:
    
    —¿Te gusta esto?
    
    El chico le miraba los pechos hipnotizado, no le salían las palabras, al final dijo:
    
    —¡Qué preciosidad! Pero si es la última colección de Tom Titis, que es mi diseñador favorito. Te ha debido de costar carísimo. Pero que bien acabado que está, y como luce. Estás monísima, a ver si viene mi novio que está a punto de llegar y lo ve, le va a encantar.
    
    Laura se volvió a cerrar la gabardina y continuó andando. El enfado ya había pasado a ...