1. Maestra rural, cogida en el río


    Fecha: 05/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Miss Tomi, Fuente: TodoRelatos

    Luego del encuentro que te conté previamente, la interacción corrió relativamente normal en casa, los primeros días de Mayo son famosos por ser de descanso para los maestros, y aquí en la sierra, son extraños, el jueves estaba en la marcha, esa misma noche pasó lo de los policias y el fin de semana David fue mió, la crónica de todo esto está en mis anteriores textos…visita mi perfil para conocerme más...
    
    Y siguiendo con estos días de inicios de mayo, llegó el 5, un lunes tranquilo después de tantas cosas, no había nada más que levantarse tarde, o al menos eso creía…
    
    Al amanecer los nudillos de David rasparon la madera de mi puerta. *Toc, toc*. Tan insistente como el calor que ya se colaba por las rendijas.
    
    —Tomi…— su voz era áspera, como si hubiera fumado toda la noche.
    
    Abrí, fingiendo sueño, aunque llevaba horas despierta imaginando sus manos. Lo encontré apoyado en el marco, vestido solo con un pantalón de mezclilla gastado, tan ajustado que delataba cada músculo de sus piernas y una ligera insinuación de su verga, camisa azul de obrero, abierta hasta el esternón, dejando ver ese vello oscuro que se perdía bajo el cinturón, botas de cuero, las mismas que usaba para trabajar el campo.
    
    Yo, en cambio, llevaba un camisón de algodón fino (blanco, casi transparente bajo la luz), sin brassiere, por lo que se marcaban mis pezones duros, listos para ser deborados y unas bragas de color negro que casualmente se asomaban por la cintura baja, mis piernas desnudas…y ...
    ... descalza.
    
    —¿Qué quieres a esta hora?— pregunté, estirando los brazos para que la tela se pegara a mis pezones duros y mis bragas enteras quedaran a su vista.
    
    Él tragó saliva, los ojos clavados en mis tetas. —Hoy no hay clases… Pensé que querría salir.—
    
    —¿Salir?— Sonreí, mordiendo el labio —¿O que me saquen algo?—
    
    Su risa fue un gruñido. —Al río. Donde pueda gritar sin que su reputación se arruine, maestra.— (Hizo énfasis en eso de la reputación porque hablamos de ser discretos dados los acontecimientos recientes que involucran la difusión de cosas que uno no quiere que se sepan)
    
    Acepté la invitación y le pedí unos minutos para prepararme, él dijo que me esperaba en el patio en cuanto estuviera lista…
    
    Elegí un vestido amarillo de tirantes finos, sin nada debajo excepto un tanga de encaje rojo que se hundía entre mis nalgas, sandalias de cuero que crujían con cada paso, atadas con cintas hasta los tobillos.
    
    David no disimulaba sus miradas:
    
    —Ese vestido es un pecado…— murmuró, mientras caminábamos por el sendero.
    
    —¿Más que tus intenciones?— Le eché una mirada por encima del hombro, levantando la falda casualmente para saltar un charco.
    
    Él maldijo en voz baja, ajustándose el pantalón.
    
    Al llegar al río, me sorprendió la belleza del lugar, parecía un oasis en la inmensidad de la sierra que nos rodeaba, más de una hora de camino valían la pena absolutamente, estabamos rodeados de montes y vegetación que contrastaba entre colores desde secos a muy ...
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