-
Maestra rural, cogida en el río
Fecha: 05/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Miss Tomi, Fuente: TodoRelatos
... boca mordisqueaba mi hombro. —Usted… es una bruja— respiró contra mi piel, alineándose con mi entrada mojada. —Y tú… un pecador— contesté, guiándolo dentro de mí con una mano, sintiendo cómo me penetraba hasta el tope con un gemido ronco. El contraste era brutal: la corteza áspera, su cuerpo sudoroso pegado a mí, el sonido húmedo de cada embestida. —Más… duro— exigí, y él obedeció, agarrando con más fuerza mis tetas casi levantandome y empujando con fuerza animal. —¿Así le gusta, maestra? ¿Así?— cada palabra era un golpe de caderas. —Cállate… y… ¡cogeme!— grité, y el eco se perdió entre los árboles. --- —Te gusta esto, ¿verdad?— susurré, volviéndome para mirarlo mientras me penetraba. —Tu profe, tu puta… —¡Callese!— Rugió, dándome una nalgada que resonó en el claro. —O qué… ¿me vas a castigar?— reté, mordiendo su labio. —Sí… con mi verga hasta que no pueda caminar.— Y lo hizo, fui la perra de ese chamaco que sin duda podría ser mi hijo... —¡David, ahí… justo ahí!— gemí, grité… Él lo entendió al instante. Una mano me agarró de la nuca, obligándome a mirarlo mientras la otra bajó presionando mi clítoris con ses dedos. —Córrete, Tomi…— ordenó, voz ronca. —Quiero sentir cómo me aprietas. Y entonces el mundo estalló, y yo estallé también!!! Mi cuerpo se arqueó, un grito escapando de mis labios mientras la ola de placer me ...
... sacudía. Lo sentí todo: sus dedos dibujando círculos viciosos, su verga palpitando dentro de mí, las hojas del sauce cayendo sobre mi piel como lluvia de verano. —Dios… ¡Dios!— aullé, convulsionando, mis músculos vaginales apretándolo como un puño. Él aguantó, mandíbula apretada, venas marcadas en el cuello, pero cuando mi orgasmo empezó a ceder, perdió el control. —No… no puedo…— gruñó, las manos agarrando mis caderas con fuerza bruta. —¡Adentro!— jadeé, —Quiero sentir tu leche caliente! Un gemido gutural, como un animal herido, y entonces lo sentí: el chorro caliente llenándome, sus caderas empujando convulsivamente, sus labios temblando contra mi —T-Tomi…— fue todo lo que atinó a decir, derrumbándose contra mí, agotado, vaciado, poseído, deslechado… Los pájaros callaron. Solo se oía el río y nuestra respiración entrecortada. —Nunca… había…— él intentó hablar, pero le tapé la boca con un dedo. —Calla. Solo disfruta.— Sonreí, acariciando su pelo empapado mientras su verga aún palpitaba dentro de mí. El sol filtrándose entre las hojas nos pintó de oro. Y supe que esto era solo el principio. --- Gracias por llegar hasta aquí, perdona por la demora pero han sido días complicados, si te gusta mi historia te invito a dejarme tus comentarios por aquí o enmiss.tomi85@proton.me Recibe un beso y un abrazo de una mujer normal, tu maestra rural.