1. Los deseos inconfesables de Emily.


    Fecha: 07/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: icharlines, Fuente: TodoRelatos

    PRÓLOGO
    
    LOS DESEOS INCONFESABLES DE EMILY.
    
    CHARLINES
    
    La conozco desde hace unos pocos días, desde que apareciera en aquel autobús. Es guapísima, fresca, una estudiante inteligente y curiosa; un mundo en sí misma, esperando ser explorada y descubierta, para mí.
    
    Es solo una joven flor de mujer, que necesita la guía de un hombre maduro, con experiencia en la vida, que la guíe y la proteja. Pero también que le muestre la belleza del sexo duro e intenso, ese que solo un hombre experimentado puede darle. Ella misma me lo pidió, muy explícitamente.
    
    La belleza de la versatilidad femenina nunca deja de sorprenderme y deleitarme. Abarca desde la sumisión más sincera, aportando su cuerpo y entregándolo voluntariamente al dolor y la perversión. Y esa seductora belleza del desnudo más sencillo, lento y excitante. Esa mujer, delicada en su forma de abordar el amor. Vacilante en las relaciones humanas. Esa que, en la oscuridad de la noche, se convierte en un verdadero volcán de pasión. Insaciable, exigente.
    
    No puedo decir qué es lo que más me atrae de la pequeña imagen que me pintaste esa mañana. Sí tu sencillez y tu inocencia, o tu frescura y sumisión, no sé, habrá que ir comprobándolo.
    
    LOS DESEOS INCONFESABLES DE EMILY.
    
    Emily es una preciosa muchacha, ella es radiante y acaba de cumplir los veinte años. Fresca y lozana, con sus carnes prietas y brillantes le hacen destacar sobre el resto de sus compañeras. Sus tersos pechos, posiblemente más de la noventa y cinco, ...
    ... cuyos largos y gruesos pezones miran al cielo, le hacen aún más bella y sensual.
    
    La conocí un día cuando ella abordaba el autobús para volver a su casa. Mis ojos no podían apartarse de esa figura, casi perfecta que ascendía por las escaleras del autobús. Por suerte el único sitio libre estaba a mi lado. Cuando pasó para situarse frente a la ventana, su olor me envolvió y me dejó cautivo.
    
    Alegre y risueña se sentó a mi lado donde pude apreciar como sus pechos empujaban la tela de la camisa, ofreciéndome un precioso paisaje, donde deseé perderme. Inquieta se meneaba sobre el asiento mientras mis ojos devoraban esos pechos, cuyos pezones ya empujaban la tela, dando muestras de su dureza.
    
    Emily angelical se volvió hacia mí, roja en su rostro.
    
    - Perdón señor, ¿qué me mira, tengo algo?
    
    - Hija mía, no te miro, te admiro y claro que tienes, lo tienes todo muy bien puesto.
    
    Emily roja como un tomate, volvió su cara contra la ventana.
    
    - Estas preciosa pequeña, seguro no te faltaran pretendientes.
    
    - ¿Qué me dice señor?
    
    - Que estas, preciosa, pequeña.
    
    - La verdad es que usted me tiene subyugada con su claridad y su descarada mirada a mis pechos. Mi cuerpo tiembla por dentro, siempre pensé ser la niña de un hombre mayor, que supiera cómo acariciar mi cuerpo y como hacerme sentir tocar el cielo.
    
    - Y para conseguir eso, ¿qué estarías dispuesta a hacer?
    
    Me miró intensa y tierna a los ojos, su cara roja le daba un aspecto aún más juvenil. Cerró los ojos y me ...
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