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Los deseos inconfesables de Emily.
Fecha: 07/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: icharlines, Fuente: TodoRelatos
... tantos deseos de correrme. Para mis adentros reía, esa pequeña muñeca había caído ella sola en mis redes y ahora debería conservarla dentro de ellas. Mis dedos salían empapados de sus jugos a la vez que el autobús paraba para dejarnos bajar. La miré a los ojos y chupé mis dedos antes de bajar. - Estás deliciosa, luego te probaré más detenidamente. - Emily roja por la vergüenza, reía nerviosamente Sonriendo nerviosamente bajó delante de mí moviendo su redondo culo. Mi casa no estaba muy lejos de la parada del autobús y la guie rápido hasta el portal. Mi piso es el primero por lo que subimos andando. En el rellano, la volteé contra la pared, pegué mis labios a los suyos y la invadí, sometiéndola con mi lengua. Emily abrió su boca dejándome entrar en ella, para poder saborearla con toda la intensidad que le podía transmitir. Mis manos buscaron su sexo con ansias, mis dedos entraron en ella y locos de lujuria buscaron su punto G. Su orgasmo no tardó en llenar mis dedos con sus jugos, mientras mi boca recibía sus gemidos de placer. Resoplando entramos en mi piso. Quería poder admirar su cuerpo, ese cuerpo que parecía esculpido por el mejor de los escultores. - Desnúdate, desnúdate por completo. Emily obedeció, aun temblando por el orgasmo y respirando con dificultad. Su camisa fue doblada con ternura sobre una silla, para dar paso a su sujetador, que dejó a mi vista sus preciosos pechos. Unos pechos llenos, redondos, desafiantes, mirando al cielo y terminados ...
... en unos largos pezones que pedían ser mordidos, chupados, apretados. Su falda quedó igualmente doblada sobre la silla. Y ahora su tanga, aparecía mostrando sus preciosos y duros glúteos que en breve lucirían un bonito color rojo. Deslizó su tanga hasta sacarla y dejarla con total delicadeza sobre la misma silla donde descansaba toda su ropa. Ven hacia mí, quiero tocarte, sentir tu carne cerca de mí. Emily se acercó hasta estar a poco menos de medio metro, podía sentir su calor, su excitación, sus ganas. Mi mano descendió por la mejilla, mi dedo pulgar recorrió sus labios, apretándolos ligeramente, Emily abrió su boca y lo chupó suavemente, con intensidad, como si de una polla se tratara. Tras unos segundos bajé a sus pechos. ¡Oh, sus pechos! Pechos tersos, de piel suave que recorrí en su total contorno, excitándome al tacto. Por fin, coroné, en sus pezones, duros como rocas, los pellizqué suavemente mientras Emily gemía. Mi boca bajó al pezón libre y como si de un biberón se tratara, lo chupé ávido de excitación. Mi polla cada vez estaba más dura y ya el pantalón me apretaba. Me deslicé por ese vientre plano hasta llegar a los labios de su sexo, ahora, si, libres de la tela de la tanga y los acaricié con suavidad empapándome de sus jugos. - Ponte en cuatro sobre el sofá. Mientras Emily se colocaba en cuatro, yo fui a buscar mi fusta. quería que supiera quien mandaba, pero sin exaltaciones de fuerza, simplemente marcando el camino. Con la pala de la fusta acaricié ...