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Con mi hijo tuvimos el sexo más loco en Japón (2)
Fecha: 09/06/2026, Categorías: Incesto Autor: tranque, Fuente: CuentoRelatos
A la mañana siguiente nos vuelve a buscar Hana y nos iba a acompañar a la casa de Nakamura para almorzar con él, ella sería nuestra asistente y traductora. Llegamos a una casa gigante, tradicional toda de madera, fuimos vestidos con una ropa tradicional que nos trajo Hana, allí nos esperaba Nakamura, rodeado de sirvientes que lo asistían en cada movimiento, era muy amable y no dejaba de mirarme. Almorzamos un manjar como nunca había probado, me interrogó brevemente, preguntas de cortesía, hasta que se para y nos pide disculpas que sigamos sin él, que disfrutemos de la comida y nos adelantó que Hana me propondría algo que si yo aceptara lo complacería. Terminamos de comer y recorrimos su casa, que parecía un museo interminable, hasta que regresamos al hotel, Hana no nos quiso adelantar nada, dijo que no podía decirnos. Ya en la habitación del hotel Hana nos comenta que regresaría en dos horas, mientras tanto quedamos mirando un programa de TV algo raro y ridículo, como muchas otras cosas de Japón. Luego de dos horas regresa Hana y entra en nuestra habitación con la propuesta de Nakamura, me mira y me dice. Hana: el señor Nakamura quiere que le cumplas un deseo a cambio de dinero, 350mil dólares. Elisabeth: ¿350 mil dólares? Hana: sí, es la palabra del señor Nakamura, es un acuerdo confidencial Elisabeth: ¿en qué consiste? No entiendo por qué tanto dinero. Hana: Son sólo dos cosas las que pide, la primera es que yo pueda introducir toda la mano ...
... hasta el antebrazo en su culo y la segunda que defeques en su cara. Elisabeth: ¿Esto debe ser una broma? ¿está loco? Hana: No, es lo que me pidió y figura en el contrato. También yo soy responsable de llevar a cabo su deseo Elisabeth: No es imposible lo que pide, es una locura. Dile que no acepto. Luis: ¡Un minuto! Son 350 mil dólares y ¿cuál es el problema? Elisabeth: ¿estás loco? ¿no escuchas lo que dijo? Me tiene que meter el brazo en el culo. Luis: pero no ves la mano que tiene Hana, es la mitad de la mía y ¡vamos!, cagar lo haces todos los días, que tiene de malo. Elisabeth: Es humillante para Hana. Hana: no, para mí sería un placer y podría seguir en mi trabajo de asistente. Elisabeth: Pero ¿te echaría de tu trabajo? Hana: no, tendría que renunciar, es un deshonor no poder complacer a Nakamura, no podría volver a trabajar para él Elisabeth: Es una locura. Luis: ya la escuchaste, va a perder su trabajo y con un poco de entrenamiento te puede entrar mi brazo, vi cosas peores que entran en un culo. Elisabeth: No quiero que pierda su trabajo, pero nunca hice esto me puede lastimar, me parece una locura. Hana: tenemos cuatro días, yo la puedo ayudar, es muy fácil, yo lo hago y no duele. Elisabeth: ¿cómo que lo haces? Hana: sí, puede probar, ahora vengo Se fue a buscar algo, sabía que me estaba convenciendo, Luis era el primer interesado en que acepte la propuesta, yo lo empezaba a ver de otra forma, me empezaba a excitar la ...