-
Con mi hijo tuvimos el sexo más loco en Japón (2)
Fecha: 09/06/2026, Categorías: Incesto Autor: tranque, Fuente: CuentoRelatos
... siento que Hana me saca el tapón anal, lo hace rápido y fuerte, pareció que destapo una botella, por el ruido que hizo y me comienza a chupar el ano mientras le sigo chupando la verga a Luis. En ese instante se aceleraron las cosas, mientras sigo chupando la verga de Luis que casi no me dejaba respirar, Hana comienza a comerme el culo como yo lo había hecho con ella, pero siguió un paso más. Puedo sentir que mete un o dos dedos en mi culo, que entraban y salían con mucha facilidad, además de lubricado lo tenía muy dilatado gracias al tapón que hacia un rato me había quitado. Este acto hizo que a Luis se le pusiera más dura su verga dentro de mi boca. Estaba atrapada entre la verga de mi hijo y los dedos de Hana, en ese momento me di cuenta para que estaba Hana y para qué, saca sus dedos, pero comienzo a sentir presión sobre mi ano, pensaba que trataba de meter el tapón nuevamente, pero no, era su mano tratando de entrar. No necesito de mucho esfuerzo para meter toda mano en mi culo, se deslizó rápidamente y seguía empujando lo mas profundo que podía, no sentí dolor, tampoco su mano era más grande que el tapón que había usado antes, pero sentía una diferencia, su mano se abría y cerraba dentro mío, era una sensación rara que nunca había sentido. La escena acelero a mi hijo en su vaivén dentro de mi boca, casi al mismo ritmo lo hacía Hana con su mano, hasta que Luis acaba con un fuerte corro de semen en mi garganta. Al mismo tiempo que mi hijo saca su verga de mi boca ...
... Hana hace lo mismo con su mano de mi culo. Así como saco su mano me la ofrece para que la chupe, cosa que hago con gusto. No sé cuantas veces había acabado, pero la cama estaba toda mojada. Luego nos metimos los tres en las aguas termales, dónde Hana me dijo que ya estaba preparada para poder ganar los 300 mil dólares. Hasta el otro día no volveríamos a ver a Hana y cuando lo hicimos venía con un sobre dorado en la mano, era la invitación de Nakamura. La invitación solo indicaba una cosa, la hora, y faltaban cuatro horas. Sabía a lo que íbamos, pero ya no podía echarme atrás, le propuse a Luis que él decida si fuésemos o no, solo sonrió, sabía que me había convertido en una puta. Nos viene a buscar al hotel un auto negro de lujo, con un chofer muy servicial que nos indicó que nos llevaría del señor Nakamura, nos llevó y dejo en la entrada de una mansión gigante, allí nos recibieron dos mujeres muy jóvenes vestidas con sus respectivos kimonos, con una sonrisa nos invitaron a que las siguiésemos, eso hicimos por un pasillo que se hacía cada vez más oscuro hasta dejarnos frente a una puerta de madera muy oscura. Cuando se abre la puerta, las dos jóvenes se inclinan y se van, nos recibe un hombre de traje negro, parecía un guardaespaldas japones, de casi dos metros de altura, algo raro de ver. Nos indica que entremos a lo que parecía una habitación, estaba a oscuras, toda pintada de rojo, en el fondo estaba Nakamura sentado en una silla de madera esperándonos, a su ...