-
Con mi hijo tuvimos el sexo más loco en Japón (2)
Fecha: 09/06/2026, Categorías: Incesto Autor: tranque, Fuente: CuentoRelatos
... idea. Regresa Hana con una especie de cartera de cuero de dónde saca un pequeño frasco con lo que parecía aceite transparente. Si decir nada toma mi mano derecha abre el frasco y me unta con aceite la mano y el brazo. Luego de da vuelta, se levanta el vestido y se baja la ropa interior. Hana: ¿prueba? Elisabeth: ¿la meto? Hana: Si, si, estoy acostumbra La tentación y la curiosidad fue muy grande, nunca imagine meterle la mano en culo a alguien, pero no podía perder esa oportunidad. Hana estaba perfectamente depilada, su ano era rosado y apenas se agacha noto que estaba dos centímetros abiertos, ese pequeño agujero negro atraía a mis dedos brillosos por el aceite. Fue rápido, arrimo los dedos al orificio y junto todos los dedos para empezar a empujar, pensaba que se iba a resistir, pero no fue así, apenas hago un poco de presión tengo media mano adentro, ella empieza a decir ¡más! sigo empujando, en pocos segundos tengo la mano dentro y ella quiere que siga empujando, lo hago, llego a meter medio brazo dentro, siento el vacío que aprieta con fuerza mi brazo, entonces me doy cuenta que Luis se estaba pajeando y después de pocas sacudidas acaba en la cara de Hana. Tomo consciencia de lo que estaba haciendo y saco con fuerza el brazo, me doy cuenta que con el aceite arrastro mierda de su interior, pero no me daba asco, me excitaba. Hana me vuelve a sorprender, toma mi mano, se la lleva a la boca y la chupa, saborea su mierda como si fuera chocolate. No ...
... podía creer lo dilatado que tenía el esfínter. Me había convencido, firmo el contrato. Hana me propuso que, en tres días de entrenamiento, mi ano se dilataría de forma de poder cumplir con el contrato. Se viste y me dice que va a buscar unas cosas, que volvería en un rato. Luis no podía creer lo que habíamos vivido, yo tampoco me voy a lavar las manos, el brazo y regreso. Luis estaba tirado en la cama con el pene erecto nuevamente, mientras lo acariciaba con una mano. Elisabeth: De esto no le vamos a contar nada a nadie, quiero que me lo prometas, sino no sigo con esta locura. Luis: Esto no es una locura, pero te prometo que no voy a contar nada fuera de Japón. Elisabeth: tenías razón, los japones son depravados Regresa Hana, trae una caja de madera de unos treinta centímetros por diez de ancho, la apoya sobre la cama y la abre, en su interior sobre un fondo de terciopelo rojo se encontraban alineados 8 dilatadores anales de cristal, parecían peones de ajedrez que escalaban en su tamaño desde unos dos centímetros hasta llegar al último de unos ocho centímetros de diámetro. Hana: Empecemos Sin que diga me diga nada me desnudo, Hana me toma de la cintura y me inclina sobre sus piernas, mi hijo se sienta desnudo sobre la cama y queda como espectador privilegiado. Hana toma un pomo con una crema y me dice que es anestésica, que sería mejor para que no sienta mucho dolor, así que empieza con su trabajo. Tampoco era la primera ves que me metía algo por el ...