1. Con mi hijo tuvimos el sexo más loco en Japón (2)


    Fecha: 09/06/2026, Categorías: Incesto Autor: tranque, Fuente: CuentoRelatos

    ... aguantar mientras me sacudía cada vez más fuerte del brazo. Miro hacia abajo y cruzamos miradas con Hana, ella sonríe como perdonando lo que estaba por hacer involuntariamente.
    
    No pude aguantar más y me empiezo a cagar, siento que me empieza a chorrear mierda por la entre las piernas y luego exploto, sobre la cara de Hana, le lleno toda la cara de mierda, cae en su boca y no podía imaginar que ella lo saboreaba, el enmascarado como si fuera un robot me inclina y aprieta la barriga como si fuera un saches para exprimir sobre Hana lo que quedaba de mierda. Mi hijo me observaba desde la silla y reía mientras le seguían mamando la verga.
    
    Nakamura les ordena algo con unos gritos, entonces Hana se pone en pie y el enmascarado me inclina sobre la silla dónde había penetrado a Hana, esperaba lo peor, pero fue Hana la que empieza a jugar con mi culo, con su carita chorreada de mierda me dice unas palabras que no entiendo, me empieza a ensuciar con mierda la espalda y de un solo golpe mete su brazo en mi culo.
    
    Pego un grito, pero no fue de dolor, la mierda era un lubricante perfecto, sino por el susto que me provocó. Nakamura vuelve a gritar y Hana empieza a meter y sacar con violencia su brazo de mi culo, el ruido que hacia del aire atrapado cuando metía el brazo se había convertido en una música de perversión, como la música de fondo de mis gritos. No podía parar de chorrear por la excitación, era una ...
    ... regadera.
    
    Duro unos minutos que perecieron eternos, hasta que Nakamura vuelve a gritar, entonces Hana saca por última vez el brazo de mi culo, se gacha y me da un beso en la boca, que todavía llevaba llena de mierda. No pude sentir asco, ya no sentía nada.
    
    Hana se va, el enmascarado la sigue, al igual que las dos chicas. Quedamos solos, mi hijo se acerca y me pregunta si estaba bien. Lo abrazo, puedo sentir en mi barriga su verga todavía erecta.
    
    Entran dos señoras mayores con unas toallas y nos acompañan a un baño cercano, allí nos bañan, nos limpian todos los agujeros, nos secan y nos visten.
    
    Luego nos dejan en una especie de hall muy grande, todo de madera, vacío. Se nos acerca un hombre vestido de traje con un maletín con el dinero pactado. Nos acompaña al automóvil con el que regresamos al hotel.
    
    A Hana no la volvimos a ver, regresamos al otro día a nuestro país. Con mi hijo casi no hablamos de lo que habíamos pasado en Japón. Dividimos el dinero cuando llegamos a casa, pero era en secreto de mi esposo.
    
    Cuando vimos a mi esposo, estaba más contento que de costumbre, nos preguntaba si habíamos disfrutado de Japón, nosotros sabíamos que habíamos disfrutado mucho.
    
    Una o dos veces por semana tengo sexo anal con mi hijo a escondidas de mi esposo. Su verga es como el brazo de Hana.
    
    Extraño a Hana y quiero volver a verla, tal vez algún día lo haga y si esto ocurre, se los voy a contar. 
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