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Intercambio entre hermanas - completo (cap. 04)
Fecha: 09/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos
Cap. 5 – LA HISTORIA QUE SE REPITE FRAN La siguiente semana fue pasando sin mucho que contar. Solamente una quedada con los compañeros y compañeras de la oficina donde hubo un lío porque alguien descubrió a su chica haciendo guarradas con un enfermero. El tío se había colado en nuestra fiesta porque supuestamente la quedada era solo para gente del laboratorio. Afortunadamente, el asunto se solucionó sin tener que llegar a las manos —alguien me dijo que acabó con sexo a tres, aunque no pude confirmarlo. En casa, aparte de que Marta llegaba sobre las seis y se encerraba en el despacho a estudiar la oposición, la única novedad era que mi mujer me pedía sexo casi cada noche. Me daba cuenta de que la frecuencia del sexo entre nosotros se había multiplicado desde que Ana vivía en nuestra casa, tras las vacaciones de semana Santa. Imaginaba que ese cambio podría deberse a que ya no lo hacíamos con condón. Quizá el poder hacerlo sin barreras la estimulaba y gozaba más que antes. Esa era una explicación. Otra podía ser que su plan para «vengarse» de Ana la ponía cachonda. No podía ignorar lo caliente que se había puesto mientras le comentaba los detalles de la salida con su hermana y las dos veces que lo habíamos hecho, tras acordar que «solo» echaríamos uno «rapidito» y luego a dormir. Cualquiera que fuera la razón, yo estaba en la gloria. El sexo entre ambos había sido bastante frecuente y excitante los primeros años. Luego, se fue enfriando poco a poco y en un ...
... tiempo muy corto se convirtió en el polvo del sábado, como en las comedias casposas. Antes de su viaje de vacaciones a Barcelona, apenas lo hacíamos un par de veces al mes y por obligación. Así que hacerlo casi todos los días era para mí una bendición. Y más, teniendo en cuenta que lo hacíamos con un ansia renovada. No conseguía entender, sin embargo, que Marta hubiera cambiado su costumbre de ducharse al terminar, como hacía siempre antes. Ahora, simplemente se colocaba un tampón —para no manchar las sábanas de esperma, decía— y se dormía con toda mi sustancia en su interior. Ana, por su parte, acudía a la academia por las mañanas. A mediodía volvía a comer a casa los días en que no quedaba con ninguna compañera a hacerlo por ahí. Por las noches, apenas salía. Si acaso, algún día suelto y siempre volviendo antes de las doce o la una. Metidos en esta rutina, los días pasaban apacibles. Los extraños planes de Marta parecían haberse amortiguado, tal y como esperaba. El jueves por la mañana me hallaba desayunando en la cocina de casa cuando me llegó un mensaje de Marta. Aquel día lo tenía libre y me había levantado pasadas las once, después de remolonear en la cama con un sueño discontinuo. Al acabar el desayuno, pensaba dedicar algo de tiempo a realizar tareas administrativas de la oficina desde mi portátil, pero no tuve oportunidad. La interrupción por wasap de Marta puso patas arriba mis planes. MARTA: Mira esta foto que te envío a continuación. FRAN: Estás en ...