1. Las travesuras de Lucía


    Fecha: 09/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30

    ... aceite alarmaba a los oídos. La seguían varias personas más, todas con carácter afanoso y diligente. Varios llevabanwalkie-talkies de manos libres y hablaban con alguien a través de estos. Pero la más importante venía en medio. Se trataba de Lucía. —¡Pero qué linda ha quedado! —Exclamó Serena. Luego detalló más a su hija y señaló con su dedo esquelético para comentar: —Yo habría jurado que le pondrían una falda muy pero muy cortita, pero es claro que me he equivocado. Erick, que ya había empezado a andar, se volvió para responder: —Es más sugestivo cuando parece cotidiano. Queremos que Camelia sea una niña que podrías encontrarte en la calle, eso calienta más al público. Camelia era el personaje que Lucía interpretaría. —Dímelo a mi, y a mi marido, que hemos tenido qué lidiar con los seguidores de Lucía, que parecen querer devorarla con cubiertos. —¡El primero que parece querer devorarla es precisamente su padre! —comentó atrevidamente Erick. Pero no hubo lugar a pena de su parte porque Serena lo admitió en seguida. —Bueno, eso sí. Serena no se quedaba corta respecto a los seguidores hambrientos de su hija. El canal de YouTube de Lucía, administrado por su padre, se había hecho popular en España desde que Lucía tenía 8 años. Para sus 11, tenía un par de millones de seguidores, casi todos hombres adultos. Para Erick, fue una sorpresa total el que fuese Serena quien más apoyara la idea de la película erótica. Julián, su padre, se opuso por un tiempo, pero Erick sabía de ...
    ... sobra que su renuencia fue por motivo de celos y nada moral. Él habría querido seguir para siempre sintiéndose “dueño” de la nena. Pero después de aproximadamente un mes, Serena lo convenció y Lucía viajó a México con ellos para trabajar con Erick y su equipo. Este joven director de origen suramericano estaba a punto de jugársela toda, haciendo un filme erótico con la joven Lucía, en los estudios Churubusco y con el guión de un grosero y degenerado autor anónimo que se hacía llamar Stregoika. Serena se aproximó, todavía sintiéndose intimidada por ser ajena, hacia el decorado. Intercambió sonrisas y besos voladores con su hija, a quien más miembros del crew le daban últimas pinceladas en el rostro. Un auxiliar de diálogo le ayudaba a no olvidar los diálogos: “Profesor, sabéis que mi papá os va a matar ¿no?”. Le indicaba que lo dijera con altivez, como si se lo dijese a una cucaracha. Lucía medio apagaba los ojos y repetía la línea. Parecía el profesor Severus Snape cuando veía a Harry, de arriba a bajo y después de vuelta, para casi escupir la P al decir Potter. «Profesor, sabéis que mi papá os va a matar ¿no?». —¡Eso! —celebraba el dialoguista—, como si el placer se lo dieras por limosna. La atención de Serena pasó abruptamente a otra parte, donde Erick vociferó que quería ver encendida la luz de la ventana. Entonces alguien la encendió. Se refería a la luz que entraba por la ventana de la biblioteca y simularía luz de día. —Súbela un poco, no del todo. Muy temprano no sería ...
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