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Las travesuras de Lucía
Fecha: 09/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30
... verosímil para un castigo en la biblioteca, y muy tarde tampoco. Digamos que parezcan las diez a.m. ¿0K? Satisfecho con la iluminación, se dirigió a una joven que estaba delante de unos monitores. Le dijo: —Deja nota para el editor, que lo que mira Camelia por la ventana es un ensayo de porristas, y que las fotos de losupskirts debe sobreponerlas. —Sí señor —contestó la script—, y que deje sonido ambiente de ensayo de porristas en toda la escena. —¡Eso! ¡Sí señorita! A propósito… —vociferó otra vez— ¡Héctor! ¿Ya están listas las diez actrices para la escena del ensayo de porristas? Serena estiró el pescuezo para ver quién contestaría. Un hombre gordo emergió de entre la sombras y respondió: —No, Erick, yo insisto, va a tocar con 7. Erick chasqueó la lengua y se mordió un nudillo. —¿Sigue el mismo problema? —preguntó el director. —Sí, Erick, el mismo. Serena, que se había acercado con cautela, le susurró con exceso de aire a Erick: —¿Cual problema? Erick, gratamente sorprendido, informó: —Que no hay muchas mamás como usted, mi estimada Serena —la abrazó momentáneamente por la cintura y antes de seguir con sus asuntos, remató—: …dispuestas a que sus hijas de diez u once años muestren las nalgas en una película dirigida a parejas de amantes. Serena dio un rápido gimoteo y descartó la idea con la mano, de modo displicente. Casi se le leyó el pensamiento: «Viejas mojigatas». Erick volteó y preguntó: —¿Quiere, señora Serena, ir con Lucía a la grabación del ensayo de porristas? ...
... —¡Pero desde luego, señor director! —¡Marlon, Marlon! —tronó Erick. —¡Presente! —respondió una voz modulada, casi empalagosamente varonil. Y tenía que serlo, pues era el actor que interpretaría a Miguel, profesor de Camelia. —Ven aquí. Si no me recuerdas a algún profesor de mi niñez, voy a despedir a alguien. Marlon se aproximó trotando y Erick soltó la risa. El hirsuto actor llevaba lentes de marco robusto, estaba decentemente peinado y tenía saco de lana con parches de piel en los codos. —Los estereotipos no fallan —comentó el director, tras haber soltado una risotada. Alguien más emergió de entre el ajetreo, alegando en medio de risas: —Si no te hubiera gustado, me habrías despedido ¿cierto? —Cierto, Vicky. —Pero como te he hecho reír ¿me das un aumento? —No, pero ya estás en la nómina de la secuela. —¡Já! —se quejó la muchacha y volvió a su sitio. Victoria era una de las encargadas de vestuario. Erick carraspeó y dio fuertes palmas. A voz en trueno, dijo: —Muy bien, muy bien, los que hayan venido a hacer una película, quédense, los que no, no estorben —cambió el tono dramáticamente—… A excepción de Serena, que es mi invitada personal. Por favor atiéndanla como a una estrella. Serena alzó su huesuda y larga palma, saludando tímidamente a la multitud, a un ápice de sonrojarse. Después de tronar un minuto más, Erick puso a todos en sus sitios y funciones. Finalmente se sentó en la silla plegable, al lado de la que había mandado a poner una butaca para Serena. Hizo una pantalla ...