1. Las travesuras de Lucía


    Fecha: 09/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30

    ... principales. Pero tenemos qué meter a Nerea —dijo Erick, y entonces comentó para sí mismo—: El público ya la ha visto desnuda. —Sí, pero desahuciada. El público no lo va a tomar muy bien —Avisó Héctor, haciendo su trabajo. —Al contrario, bobo, ya la visto desnuda pero en un quirófano. Deben haberse imaginado algo menos dramático y más jocoso, y se los vamos a dar. Cita a Nadia. —En seguida —respondió Héctor, que se acababa de asombrar por como lo tomaba Erick. El de casting se retiró, a hurtadillas. Erick se mordió el puño y gesticuló el jugoso nombre de Nerea sin producir sonido alguno. Tardó unos segundos en espabilar y se propuso a no volver pensar en la consagrada actriz pre-adolescente hasta terminar el día de rodaje. —Le puedo hacer una pregunta ¿Señor director? —intervino Serena. —Claro, pero por favor, dígame Erick. —Está bien, pero usted no me diga Señora Serena. Dígame Serena. —Hecho. —¿Quién escribió el guión? —Yo, pero si lo que pregunta es quién escribió la historia original, fue un tal Stregoika. —¡Me cago en la leche! Hoy mismo empiezo a leer la obra de ese señor. Y pienso seguirle ¿eh? —Está muerto. Lo encontró un justiciero y lo devolvió al infierno por escribir sus perversiones en internet. —¡Qué pasada! La charla fue interrumpida por el tipo de sonido que chifló. Entonces volvieron a rodar.
    
    (…)Una columna de doce libros viajaba en los antebrazos y pecho de el profesor Miguel, el cabrío profesor de matemáticas que coronaba la edad de Jesucristo al ...
    ... morir, o la eterna edad de Supermán. La de Camelia multiplicada por 3. Camelia, que invocaba en Miguel una sensación que él apenas estaba conociendo. Una bomba natural impulsada por feromonas e instintos que lo doblegaban ante la necesidad de amar y proteger. Algo que sentían todos los papás por sus hijas: «Si [ese culito] no me lo como yo, no se lo come nadie». Un síndrome desconocido todavía por la ciencia, que padecía un porcentaje significativo de hombres dedicados a la enseñanza en media y papás de niñas hermosas pero enchapados a la antigüa. La explicación más llana: Las pre-adolescentes son demasiado bonitas. Hay hombres que no pueden resistirse a amarlas.Los libros no llegaron a su destino preestablecido, la mesa donde Camelia trabajaba, porque a mitad de camino, Miguel levantó la mirada y vio a Camelia subida en esa silla qué él mismo le había sugerido como escalón. Y ella no estaba acomodando libros ya, sino que se había embelesado viendo el ensayo de porristas a través de la ventana. El mismo ensayo donde ella debería estar, pero del que fue vetada por el ardid de Fabiola, su némesis. No fue una mutación, sino una liberación, aquél cambio interno que acaeció en Miguel cuando vio las piernas de su linda Camelia hasta tan arriba como nunca. Y ese “arriba como nunca” no era muy arriba, ni siquiera. Pero se conmocionó. Sintió curiosidad y deseo. «¿Un vistazo rápido?» se planteaba. «Decide rápido, idiota, o perderás la oportunidad». Sí, un profesional de la educación, ...