1. La bibliotecaria y su secreto (2 - final)


    Fecha: 11/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Carloss, Fuente: CuentoRelatos

    ... puso duro al notar el calor de mi aliento. No dudé en metérmelo en la boca y lamer con mi lengua aquel delicioso manjar. María soltó un gemido de placer sonoro y exagerado y abrió totalmente sus anchos muslos. Su pequeño tamaño me permitía manejarla a mi antojo y posando mis manos en su culo, llevé su coño hasta mi boca sedienta. Le chupé su “garbanzo” fuertemente y se lo lamí con fuerza. Por entonces, sus caderas oscilaban ligeramente de un lado a otro y con respiración entrecortada gritaba: ¡dios… siii… me voy… dios…!
    
    Aquello me animó a darle mayor placer y a trabajar con más ligereza con mi lengua. Lo que ocurrió después terminó de sorprenderme. De su vagina salió expulsado un chorro de líquido acuoso que me puso la cara pegajosa. No puedo decir cómo ni porqué, pero mi excitación se hizo máxima con aquella respuesta y enterré mi lengua en su cavidad para chupar todo el líquido que pudiera haber derramado. Su sabor especial me erizó todo el cuerpo. Bebía de su esencia y sentía en mi interior todo el placer que le estaba dando a ella. Tras un instante de pausa me cogió la cabeza y me subió a la altura de su cara.
    
    Mi erección estaba a mil, de hecho, me dolía lo dura que la tenía. Puse sin dudarlo mi pene entre aquellas montañas cálidas y al momento sus manos apretaron las tetas para que no pudiera escaparse. Me moví al principio lentamente, saboreando ese inmenso placer. En cada empujón sus tetas llegaban hasta su rostro y mi polla se perdía en la inmensidad. Me ...
    ... deslicé un poco más arriba y así pude ver salir mi glande de entre aquel par de globos. Golpeaba en su barbilla y María no tardo en abrir su boquita. Cada vez que mi punta salía al exterior, era lamida por una golosa lengua. Estaba a punto de correrme…
    
    —¡Vente en mi boca… vamos… Dámelo todo…!
    
    Como un loco empecé a masturbarme a mí mismo y sin ser dueño de mí mismo eché toda mi leche en su boca y cara. Fue una experiencia excitante.
    
    Estuvimos un rato tumbados, uno junto al otro disfrutando del momento. Me llegó a preguntar si había disfrutado a lo que respondí que no dudara de ello.
    
    Tuve otra erección entre caricia y caricia y entonces decidí disfrutar de su culo.
    
    La tumbé bocabajo y ella se dejó hacer. Pude comprobar que aquel blando trasero permitía amasarse con facilidad. De hecho, era una tentación abrir sus nalgas para introducir toda mi cara en su interior. Le lamí de nuevo aquel inmenso clítoris quitándole todos sus complejos y le chupé su agujerito superior, pequeño y rosado. Ella se dispuso a cuatro patas mostrando su lustroso trasero y entonces no dudé en perforar de nuevo el coño escondido entre una poblada melena de vello púbico. Me agarré al culo y empujé fuerte.
    
    Ella volvía a chillar e inclinándome hacia delante le agarré su pequeño “capullo”. Le acaricié con brusquedad mientras la follaba hasta el fondo. No tardó en mojarme la mano y respondí con una corrida simultánea. Me di cuenta que esa nueva experiencia me volvía un animal sexualmente ...