1. La bibliotecaria y su secreto (2 - final)


    Fecha: 11/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Carloss, Fuente: CuentoRelatos

    ... frenético.
    
    Así pasó la noche del viernes y todo el fin de semana. Evidentemente, el lunes posterior estábamos exhaustos y nuestras miradas cómplices que se encontraban en la biblioteca traducían un deseo incontenido. Debíamos vernos el próximo fin de semana y no antes. La espera fue terrible y mis noches húmedas soñaban con violarla en múltiples situaciones y ver como se corría a borbotones. Me obsesioné con su facilidad para llegar al orgasmo y jamás había visto a alguien que pudiera eyacular que fuera de sexo femenino.
    
    Cuando nos encontramos nuevamente a solas, disfrutamos de nuestros cuerpos sin prejuicios de ningún tipo. Así pasaron los meses y una de mis mayores excitaciones era verla correrse cuando se tocaba. Un día, minutos después de habernos follado, intenté besar su secreto y me dijo que esperara, que se estaba orinando. Fue al baño y yo la seguí. Fue la primera vez que la vi orinar. Era una sensación extraña ver a una mujer orinar delante de mí. Un caño de pis caía en la taza del wáter. Aquello se repitió en varias ocasiones hasta que un día le pedí que se tocara justo antes de orinar.
    
    Me miró con sonrisa pícara y abriéndose de piernas encima de la taza, empezó a tocarse el coño. Se cogía con dos dedos ...
    ... aquel pequeño pene de miniatura y lo frotaba de un lado a otro. Se corrió de manera escandalosa y acerqué mi cara para ver como expulsaba sus esencias vaginales. Le besé su chorreante raja y al instante empezó a mear. Me bañó toda la cara e incluso el pelo.
    
    Un inmenso chorro de líquido amarillo y salado invadió mi rostro y una erección surgió de mi interior. Allí mismo se la metí, de cara a la pared. Luego la cogí en alto y la monté apoyando su espalda en un pequeño armario junto al lavabo. Su pequeña estatura permitía montarla sin dificultad y sus muslos se abrazaron a mi cintura. Eyaculé al instante porque estaba a cien por hora. Fue una experiencia espectacular.
    
    Durante casi un año experimentamos mil y una formas de amarnos y cada una superaba a la siguiente. Luego pasó lo inevitable. La trasladaron a otra ciudad y perdimos el contacto. Nos vimos en otro par de ocasiones e incluso nos escribimos correos con asiduidad, pero pronto se enfrió la relación.
    
    Lo importante es que yo aprendí a dar placer a una mujer y ella dejó de sentirse mal con su cuerpo. En fin, como siempre digo, cada mujer es un tesoro escondido por descubrir.
    
    Un saludo para todos y todas mis lectores que tienen el valor de seguir mis relatos. 
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