-
Fany, la cornuda, capítulo 6
Fecha: 11/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Homelander, Fuente: TodoRelatos
Era el receso. En la explanada del edificio central, Fany y Mario estaban recargados contra una columna, medio ocultos por la sombra que proyectaba el techo alto. Él jugaba nervioso con un compás, distraído, mientras ella no dejaba de mirar en dirección a las canchas con una mezcla de impaciencia y nerviosismo que apenas podía disimular con su sonrisa floja. Tamborileaba con un pie. —¿Seguro que sí va a pasar por aquí? —murmuró Mario sin apartar la vista del patio. Fany asintió, mordiéndose la uña del pulgar. No contestó de inmediato. Seguía con los ojos entrecerrados, como cazando un reflejo, una silueta, algo. —Sí… siempre sale por aquí cuando viene de la cafetería —dijo en voz baja, como si hablar más fuerte pudiera estropearlo todo. Esperaban. No como quien mata el tiempo. Esperaban como se espera algo que podría cambiarlo todo. Con expectativa y emoción nerviosa, de esa que se parece al miedo en el estómago, pero da euforia. Y entonces, la vieron. Paulina apareció bajando las escaleras del edificio dos, abrazando un libro contra el pecho. Con ese andar rápido que usaba siempre, como queriendo pasar desapercibida deliberadamente. Su cabello castaño suelto hasta los hombros, brillaba con la luz del mediodía, su delicada belleza inocente era clara. Usaba especialmente larga la falda escolar hoy, y aún así, Fany notó la forma de su lindo trasero curveando la falda. —Ahí está —susurró ella, como si lo dijera para sí misma más que para Mario. Él ...
... enderezó la espalda, se alisó un poco la camisa escolar y sonrió de lado. Esa sonrisa suya que podía parecer confiada o burlona, según el momento. Fany tomó aire y comenzó a caminar hacia ella, Mario justo a su lado. “¿Cómo carajos terminé aquí?”, pensó, y la pregunta la atravesó con más fuerza de la que esperaba. No era una queja. Era asombro. Curiosidad. Morbo. ¿Ahora “cazaba” presas para su macho? ¿era demasiado estarla acechando como rarita con su furgoneta en el parque espiando niños y regalando dulces? ¿qué tal saldría esta vez? ¿quería realmente lograrlo? ¿o era solo un morboso reto? ¿disfrutaba esa sensación morbosa solamente de estar haciendo algo prohibido o realmente disfrutaba sabiendo que Mario se cogía a otras? No lo sabía. O no quería saberlo. Solo disfrutarlo. Solo sabía que no podía parar ahora. Que no quería parar. Y que a diferencia de con Eliza, no sería una actriz pasiva del asunto viendo cómo todo escalaba y “aprobando” solamente. No, ella actuaría, no se dejaría llevar por la corriente, sería la corriente y se llevaría a todos hasta el fondo de ser necesario. —¡Pau! —llamó Fany con voz brillante, fingida. Paulina se detuvo en seco al verlos. Su rostro cambió de inmediato. No había terror patético y vergüenza desbordada como en los animes, pero sí una alerta discreta y calma. Como si lo esperara y supiera, pero no precisamente le agradara. Como si algo dentro de ella se hubiera encendido también, pero en forma de alarma. —Hola… —dijo, midiendo ...