1. Fany, la cornuda, capítulo 6


    Fecha: 11/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Homelander, Fuente: TodoRelatos

    ... las sílabas, como quien entra a un cuarto sin luz.
    
    Mario sonrió. Fany también. La rodearon con su presencia como si fuera un pequeño juego de caza. Y Paulina, aunque alerta, no huyó. Solo sostuvo el libro más fuerte contra su pecho.
    
    —¿Y luego qué te dijo la maestra? ¿sí te puso falta? No llegaste tan tarde, que no mame —preguntó Fany con tono animado, levantando una ceja.
    
    Paulina se tensó un poco, parpadeó rápido como si necesitara tiempo para aterrizar.
    
    —Eh… no, o sea, sí me la quería poner pero pues le expliqué, y como que ya no me dijo nada —respondió, encogiéndose un poco de hombros.
    
    —Esa mujer necesita relajarse —intervino Mario, sorprendiéndola. Porque le hablaba a ella, le respondía directamente.
    
    Paulina lo miró, y ahí estaba, hablándole directamente. Mirándola con esos ojos oscuros, con esa mandíbula perfecta, con esa voz que no tenía ningún derecho a ser tan profunda.
    
    Ella rio bajito.
    
    —Sí, es medio intensa —dijo Pau.
    
    —Necesita sexo —remató él.
    
    —Quisiera ver al valiente —dijo cruelmente Fany y reían los 3.
    
    —Jajaja ¡qué malos! —dijo Paulina, relajándose, al menos un poco.
    
    Él la sostuvo con la mirada un momento más. Casi como si esperara algo más de ella. Y para su sorpresa, lo obtuvo, Paulina levantó la barbilla apenas, una sonrisa traviesa en los labios.
    
    Y entonces Fany sacó el celular.
    
    —Maldición, es mi mamá —dijo con fastidio exagerado, mostrándoles la pantalla, tan rápidamente que obviamente no iban a poder ver nada en ...
    ... realidad—. Espérenme…
    
    Paulina apenas alcanzó a parpadear.
    
    —Pero…
    
    —No tardo —soltó Fany antes de girarse, y caminar lo justo para dejarles espacio… pero no desaparecer del todo.
    
    Paulina se quedó ahí, tiesa por dentro aunque sonriera por fuera. La conversación con Mario ahora flotaba sola, sin red de seguridad, sin testigo. Él la miraba, con una confianza que se sentía casi insultante.
    
    “¡Puta Fany loca!” pensó Paulina, “¿¡Qué carajos haces!?”.
    
    —Te ves increíble en el video —dijo Mario de pronto, sin suavizarlo.
    
    Las palabras le cayeron como un balde de agua fría. Paulina se quedó helada. Trató de sostenerle la mirada… y no pudo. Se esfumó su poca personalidad y confianza recién adquiridas. Sintió cómo el rubor se le encendía en la cara, el cuello, el pecho. Una risa seca y nerviosa le brotó sin permiso “¡Ja!”, como si quisiera esconderse detrás o ganar al menos unos segundos.
    
    —¿Lo viste…? —preguntó, sin atreverse a articular nada más.
    
    Mario no respondió, no con palabras. Solo sonrió, leve, ladeando apenas la cabeza. Como si supiera que no hacía falta decir nada más. Como si supiera exactamente qué hacer con ella. Y Paulina… joder, Paulina lo sintió. En la piel, en las rodillas. En el nudo tenso que ahora se le formaba entre las piernas. Un calor tan azotador en su linda concha como nunca había sentido.
    
    —Tú también viste el mío —agregó por fin él y ella abrió los ojos de par en par, sintió vértigo.
    
    —¡No-no es cierto!
    
    —Si no lo hubieras visto ...
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