1. Fany, la cornuda, capítulo 6


    Fecha: 11/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Homelander, Fuente: TodoRelatos

    ... preguntarías cuál jajaja.
    
    —¡Fany me lo enseño a fuerzas!
    
    —Sí, sí me lo contó, no creo que haya agregado nada, ni mentido —proseguía y ella sentía vértigo recordando todo lo sucedido esa noche, ¿de verdad le habrá contado TODO?—. Me dijo que no querías verlo… —dio espacio.
    
    —¡Sí! ¡exacto! —dijo con fuerza
    
    —Pero también que no parpadeaste una vez empezaste a ver.
    
    —¡Ja! —otra vez la risa seca.
    
    —¿Te gustó?
    
    —¡Yaaaa!
    
    Mario rio ante la honesta y avergonzada pataleta de Paulina. Rio tan honesta y melódicamente, que ella se quedó de hielo, mirándole atónita, ¡¿cómo carajos era capaz de hacer todo esto?! Hablar con ella como si nada sobre que la vio desnuda y que sabe que lo vio masturbándose, diciéndoselo a la puta cara, con su novia a un par de metros, hasta podía escucharla hablar en el teléfono, quizá la llamada era real, quién sabe. Pero en serio, ¿¡cómo carajos lo hacía Mario!? Jonathan no era capaz de mirarle a la cara cuando le dijo cuánto disfrutó aquella jalada en su casa, esa específica que ella le hizo con esa costosa, cálida y sedosa crema de su madre. Tampoco era capaz de mirarla a los ojos precisamente cuando se la jalaba ella, ni una de las veces. Una vez le pidió permiso para “por favor poder tocar sus pompis”, dios, ¡pompis!, ¿¡por qué carajos no hablaba como un adolescente cachondo normal!?
    
    Lo extrañaba tanto. Maldito pendejo.
    
    Y ahí estaba Mario diciéndole a la cara que ya sabía que le vio la verga, que él había visto su culo y que se ...
    ... veía “increíble”. Sosteniéndole la mirada y riéndose de su pudor. Riendo con naturalidad, sí que le hacia gracia, porque no parecía de esas risas forzadas de nervios que todos conocemos. Apenas habían cruzado palabra antes cortésmente y ahí estaba siendo tan él con ella con total desparpajo. Era tan potente su personalidad. Tan jodidamente guapo con sus dientes perfectos. La derretía y le bajó la guardia. Rio con él, tapándose la boca y avergonzada.
    
    —¡Eres un malo!
    
    —Y tú estás bien buena —dijo rápidamente Mario.
    
    Y ella negó con la cabeza, mirándole aún sorprendida, de verdad no creía la desfachatez de él, y peor, que le quedara tan bien.
    
    —Ya me voy —dijo mirando a Fany—. Me despides de aquella mensa.
    
    —Oye —dijo antes de que ella empezara a caminar, ella volteó a mirarle sonriendo, como sabiendo que lanzaría otra cosa, pero disfrutándolo—. Yo puedo quitarte lo virgen —dijo Mario.
    
    Paulina se le quedó mirando. Su sonrisa se desdibujó leeeentamente, de una manera melodramática y terminó con sus labios juntos, enseguida sonrió con amargura solo de un lado, pero un segundo después apretó la boca con tristeza, le brotó una lágrima. Mario se puso histérico y abrió la boca para hablar.
    
    —¡Perd-!
    
    Decía, pero Paulina le cruzó la cara con una cachetada firme y sonora. En serio sonó, fuerte y contundente, le volteó la cara y la pequeña muchachita le sorprendió por su fuerza, incluso le aturdió un poco. Él regresó el rostro pasivamente, sin alzar los brazos ni hacer ...
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