-
Se Convirtió en la Puta de un Mendigo - Final
Fecha: 12/06/2026, Categorías: No Consentido Autor: Perla Iglesias, Fuente: TodoRelatos
... revelando media nalga enrojecida por la última nalgada y un pezón rosado que brillaba al aire libre. No intentó cubrirse cuando se incorporó. El polvo del suelo abandonado se había adherido a su piel sudorosa, mezclándose con las marcas de dientes y las secreciones secas que le pintaban los muslos. Antes de cruzar la puerta desvencijada del edificio, Josefino le despidió con una patada en el trasero que resonó como un disparo en el espacio vacío. —Para que no se te olvide tu lugar. El dolor le hizo arquear la espalda, pero entre las lágrimas que asomaban, sus labios esbozaron una sonrisa. La ciudad pasó ante sus ojos como un sueño febril. Cada paso hacía que los restos del vestido se movieran revelando más piel de la que ocultaba. Los tacones rotos le daban un andar tambaleante que atraía miradas primero de curiosidad, luego de preocupación, finalmente de morbosidad. —¿Señorita, está bien? —preguntó un hombre de traje mientras ella cruzaba frente a un café. —Sí —mintió Julieta, sintiendo cómo un hilo tibio de semen escapaba por su muslo interno. Las miradas la seguían como moscas a la carne podrida. Algunos transeúntes apartaban la vista, otros se quedaban mirando descaradamente el espectáculo de esa belleza rubia convertida en cuadro viviente de violación. "Debería sentirme sucia... debería estar llorando..." Pero cada mirada lasciva, cada susurro a sus espaldas, cada bocanada de aire frío que rozaba sus partes expuestas, le provocaban una ...
... excitación que la avergonzaba tanto como la enardecía. Esa noche, después de ducharse durante dos horas frotándose hasta sangrar, después de quemar los restos del vestido en el jardín trasero, Julieta se acostó desnuda y sonriente. "¿Qué clase de monstrua disfruta esto?" La respuesta vino en forma de sueños húmedos donde manos callosas la estrangulaban contra colchones sucios mientras su cuerpo respondía con entusiasmo obsceno. La tarde siguiente olía a lluvia cuando Julieta llegó al escondite del vagabundo vestida con falda plisada y blusa transparente sin sostén. Pero el rincón estaba vacío. Solo quedaba la frazada mugrienta enrollada como un capullo abandonado. —¿Habrá pensado que lo denunciaría? —musitó pateando una lata vacía. Los días siguientes se convirtieron en semanas de cacería urbana. Revisó parques, estaciones de tren, puentes bajo autopistas. Preguntó a otros indigentes que solo se encogían de hombros. Revisó morgues con excusas de trabajos universitarios, estudiando cadáveres anónimos con la mezcla de terror y esperanza de encontrar esos ojos que la habían poseído. Nada. El café de la universidad servía capuchinos caros y noticias de última hora. La pantalla mostraba a Josefino esposado, la barba más larga, la misma mirada de depredador incluso tras los barrotes de la celda policial. "Capturan a hombre acusado de más de 20 violaciones" Julieta apretó las piernas bajo la mesa cuando el presentador detalló los crímenes. No sintió miedo ni ...