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La pensión
Fecha: 13/06/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Karl058, Fuente: TodoRelatos
... visto. Cuando estuvo delante de la puerta, se confirmaron sus sospechas y no supo si abrir la puerta o esperar, pero los gritos seguían, así que entornó la puerta. Lo que vio lo asustó. La cama estaba contra la misma pared de la puerta por lo que ella no podía verlo. Estaba desnuda y vio que los gritos eran de placer. Por una parte se tranquilizó pero por otra se quedó paralizado sin saber qué hacer, así que siguió contemplándola. Tenía un cuerpo hermoso y aquella ropa la hacía muy atractiva. Los espasmos dieron paso a los gritos y Mario empezó a excitarse demasiado. Sabía que el espectáculo tocaba a su fin pero sus músculos estaban paralizados. Cuando se dio cuenta vio que se estaba masturbando con el pene completamente fuera. No podía parar, lo necesitaba. Entonces ella se levantó y lo vio. Los dos se quedaron mirándose sin saber qué hacer. Él no paraba de masturbarse y el hecho de que ella lo mirara lo excitó tanto que empezó a correrse. Ella lo miraba, veía cómo le salía el semen y cerraba los ojos sintiendo el placer de la eyaculación. Seguían de pie mirándose, ninguno podía reprochar nada al otro. Los dos habían tenido un orgasmo y se habían tranquilizado, pero la situación era bastante incómoda. Ella seguía desnuda y cuando se dio cuenta, se puso una bata. Entonces él aprovechó para dar media vuelta y entrar en su habitación. Al día siguiente coincidió que en la pensión no había nadie. Él estaba muy cansado y pensaba pasar el día en la habitación. No se ...
... atrevía a salir y ella no tuvo más remedio que seguir con su trabajo, esperando cómo iba a ser su reacción cuando él saliera. Era más de mediodía cuando se levantó, entró en el baño, se duchó y se afeitó. Luego pasó por la cocina y vio a Elenita preparando la comida. -Buenos días. ¿Cómo se encuentra hoy? – le preguntó ella. -Bien, bien, gracias – respondió él sin atreverse a mirarla a los ojos. -Anoche volvió pronto. -Sí, estaba cansado. -No lo esperaba – dijo ella sin evitar esbozar una sonrisa. -Siento mucho haberla molestado. -No me molestó. Solo que no lo esperaba – su sonrisa era pícara al ver que él estaba un tanto incómodo - ¿Yo lo molesté? -No, por Dios, no. Solo que…Bueno, me voy a la habitación. -¿Comerá aquí? -Sí, sí. Hoy me quedo a descansar. Mañana seguiré camino. -Comeremos a las dos. Estaremos solos. -Ah, muy bien, muy bien. Mario entró en su habitación un tanto nervioso. Había pasado el primer trago y parecía que las cosas volvían a su sitio. Ella no mencionó su masturbación y él tampoco la de ella. Estaban en paz. Calmados los ánimos, se vistió y salió a comprar el periódico. Se sentó en la salita y al cabo de un momento salió ella y se sentó a su lado. Era la primera vez que lo hacía y le sonrió. Ella llevaba todavía el albornoz y se notaba que no llevaba sujetador. -¿Sabe? – empezó a decir ella – Me gustó verlo masturbarse. Y sobre todo ver cómo se corría delante de mí. La verdad es que nunca había visto a un hombre ...