1. El Precio de las comisiones (II)


    Fecha: 13/06/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos

    ... corro!”
    
    Ignoro el tiempo, pero en esta frenética follada, estos dos hijos de puta comenzaron a correrse como grifos abiertos, sus cuerpos convulsionando. Exclamaron.
    
    ·“¡Me corro, sííí! ¡Dentro! ¡Todo dentro!”.
    
    Gemía Alberto, su semen caliente inundando mi interior. Braulio, con un gruñido de macho alfa, lo seguía. Soltó.
    
    ·“¡Ah! ¡Sí! ¡A tomar por culo! ¡Fóllalo bien, Alberto! ¡Que trague hasta el último puto esperma!”.
    
    Sentí cómo su semen caliente se diluía por mis nalgas, un torrente pegajoso que me llenaba. El dolor, mezclado con la excitación, se hizo muy intenso, dándome por suplicarles que terminaran, porque no daba más.
    
    ·“¡Por favor... basta! ¡No puedo más! ¡Ah... ah...!”.
    
    Viendo, como ambos continuaban, como si no estuvieran satisfecho con esa descarga, fuera por más. Braulio, con un último y potente empujón, le pidió a Alberto, que, ya que me cabalgaba por la espalda, que por favor me preñara.
    
    ·“¡Déjaselo todo dentro, Alberto! ¡Que se lo trague hasta la última gota!”.
    
    Rogando este lo mismo a Braulio, pidiéndole que dejara todo su semen adentro. Este cerdo, con un gruñido gutural, empezó a darle más duro, tomando mis caderas, acelerando al tiempo que mordía mi cuello y mis pezones, succionándolos con fuerza.
    
    Así, estos dos cerdos empezaron a moverse fuerte, cada embestida más profunda, más salvaje, hasta que Alberto comenzó a gritar su propio clímax, su voz ahogada por el esfuerzo.
    
    ·“¡Ah, sí! ¡Joder, qué puto gusto! ¡Me corro, me ...
    ... corro!”.
    
    Los cabrones, sudando a mares y meneando sus cuerpos con violencia, dejaban todo su esperma en el interior de mi cuerpo, cada chorro era nuevo golpe de dolor y placer.
    
    Se incorporaron, sus cuerpos brillando de sudor, me dieron sus pollas para que se las chupara. Gracias a Dios, ya no estaban tan grandes y pesadas, pero me dediqué a dejárselas tan limpias que no hubiera prueba de haber sido usadas. Comencé con Braulio, pues este le dijo a Alberto mientras yo lamía sus testículos.
    
    ·“Venga, aprovecha para poner tu firma en la documentación, tío. ¡Te aseguro que el piso es un chollo! ¡Y lo que se ha currado este putito por la comisión, eh!”
    
    Tocando luego a Alberto, mientras Braulio se fue vistiendo, siguiéndole Alberto. Antes de marcharse, Braulio, me hizo saber que ya quedaríamos más adelante para formalizar alguna tramitación pendiente.
    
    Acto seguido, salieron ambos del piso, dejándome completamente satisfecho, exhausto, con el cuerpo dolorido e impregnado en semen. Quede tirado en el sofá, cuyo mueble había sido testigo de los hechos. El aire de la habitación parecía vibrar, estaba cargado con el olor a sexo.
    
    Ignoro el tiempo en que me lleve allí tirado, sonándome el móvil, la vibración lejana me saco de mi estupor. Era José Manuel, preguntándome cómo había ido la reunión. Lo dejé perplejo, una risa ahogada escapando de mis labios, cuando le hice saber que obtuve la venta.
    
    ·“Sí, José Manuel... la venta está cerrada”.
    
    Días más tarde. José Manuel me ...
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