1. Cazando machos


    Fecha: 14/06/2026, Categorías: Gays Autor: multiorgasmico, Fuente: TodoRelatos

    ... momento a uno de los obreros de la empresa quien era un moreno como de mi estatura 175 cm que se veía con un paquete bastante chévere. Él siempre me veía, ustedes saben como son esas miradas y como yo andaba con ganas, pues le seguí la corriente y un día le pedí su número con la excusa que necesitaba arreglar algo en la casa.
    
    Yo tengo un acuerdo conmigo mismo y es que no debo salir con nadie que sea de mi trabajo. Yo no estoy en el closet, pero tampoco grito a todo volumen mi sexualidad. Hay mucha gente conflictiva con otros porque no son felices con ellos mismos y no quiero generar ciertos comportamientos hacia mí. Una cosa es que sospechen y otra es que ya sea oficial. Venezuela aun es un poco cerrada.
    
    La calentura jugó en mi contra, al final yo era mi propio enemigo y por puta no cumplí mi propia regla así que no se como terminé en casa de Luis, ese obrero que se veía machote.
    
    Yo estaba tan caliente, que no dude en arrodillarme frente a ese macho y tragarme sus 17 centímetros. Era un machete bien rico, recto y de un glande puntiagudo. Créanme que lo engullí hasta chocar con sus bolas y solo escuchaba como aquel hombre me llamaba de todo.
    
    Me sucede que pierdo la razón, el mundo se me olvida y me entrego como con mi vecino. Aquel hombre me agarraba de la cabeza y marcaba un ritmo bestial que yo recibía con toda sumisión y no se cuánto tiempo estaríamos, pero un grito fuerte me hizo dar cuenta, junto a su ritmo y sus manos agarrándose en mi cuello, que su leche ...
    ... estaba siendo depositada en mi garganta. No me dio tiempo ni de saborear, pero no desperdicie ni una gota.
    
    El quedó casi desmayado, sabía que le había dado una buena mamada. Fue tan animal todo que ni siquiera la ropa nos habíamos quitado, él tenía sus jeans en los tobillos lleno de mis babas.
    
    Yo seguía caliente y se lo hice saber, lo que no esperaba es que aquel desperdicio de hombre le entrara el arrepentimiento una vez que había desahogado su leche.
    
    Me despidió de su casa casi que obligado y quede yo con un calentón horrible. Me prometí que más nunca estaría con él, porque yo quería apagar una llama y ahora quede más caliente que nunca. Les juro que mi culo palpitaba al ver machos en la calle.
    
    Un fin de semana, una amiga me invito para su cumpleaños al que todos los años asistía porque hacia una fiesta buenísima. Ella tenía un esposo riquísimo, pero con ese nunca intenté nada por respeto, porque uno es puta, pero con principios. Lo que si es que este año había mucha gente y había unos machos bien sabrosos a los que a veces les metía el ojo.
    
    Yo baile muchísimo y también admito que me pasé de tragos, me sentía sabrosito y estaba que llamaba a mi taxista de confianza poque yo me conozco, sin embargo, en una de esas tantas veces que fui a hacer pipi a la calle, típica fiesta de barrio, pude distinguir cosas ricas y grandes. Todo quedaba en guiños, pero esas miradas no mentían, no había por donde.
    
    Hasta que llego un chico en especial como de mi edad, que me ...
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