1. Cazando machos


    Fecha: 14/06/2026, Categorías: Gays Autor: multiorgasmico, Fuente: TodoRelatos

    ... necesitaba.
    
    Yo no sé en qué momento empecé a gritar como poseído, sentía que me estaba llegando hasta lo más profundo cada vez que sacaba y metía completamente que sin querer no pude controlar orinarme donde estaba. Sentía que me iba a desmayar, pero él no me soltaba y yo solo podía gemir con cada contracción que venía desde lo más adentro de mi ser y es que me estaba meando a chorritos de lo duro.
    
    -“Aguanta papi”-Grité. No podía dejar de pujar. Lo amé.
    
    Yo trate de apartarme porque no quería hacer un desastre pero el paró, estaba con una cara de divertido y solo me dijo -“Estas acabando como las mujeres”-, yo tenía la respiración agitada de lo potente que estaba siendo todo y él se limitó a pegarme una cachetada. Me volteo para que quedara nuevamente en 4 y luego de escupir volvió a la carga.
    
    Yo estaba más eufórico, no pudiendo dejar de gemir, porque la sensación tan fuerte convertía mi cuerpo trizas. A los pocos minutos volví a chillar, cualquiera diría que estaba pariendo cuando las contracciones volvieron y empecé a tener un squirt de nuevo junto a intensos escalofríos.
    
    No sé cuántas veces ocurrió, pero él lo disfrutaba y créanme que yo también pero no era algo nuevo y es que no era la primera vez que me pasaba algo así.
    
    Hubo un momento que él me cargo hasta la cama y en pollito volvió a la carga, sentía su verga más adentro y les juro que me sacó la hembra que llevaba adentro. El me daba cachetadas cada vez que me meaba, pero yo no podía controlarlas y ...
    ... él solo reía.
    
    No me había fijado que estaba bebiendo, estaba tan absorto en mi culo que dió una pausa para beberse un trago de ron puro y de lado me clavó por un largo rato. Mis piernas estaban levantadas y con una soltura me clavaba, pero sin ningún tipo de tapujo, yo ni sabia de donde había salido y simplemente me estaba dando uno de los mejores polvos de mi vida.
    
    Yo me retorcía, nuestros sudores se entremezclaban, nuestra piel chocaba y no había forma de que no me sintiera en plenitud. Podía sentir sus bolas rebotando en mí, además de disfrutar el deslizamiento de todos sus centímetros. No se cuanto duramos aunque les confieso que podía estar así eternamente.
    
    Me pidió que lo cabalgara, yo simplemente obedecí y arrodillándome sobre él, me clavé como quizás nunca lo había hecho. Di mi máximo sobre aquel hombre que se deleitaba con el ron y me agarraba de mis cinturas o muslos para que siguiera por un largo rato.
    
    Cuando me cansaba, el me cogía desde abajo y en varias oportunidades les juro que volvía a lanzar chorros de meados, lo extraño es que el disfrutaba cada vez que me lo provocaba.
    
    -“Eres una puta”.
    
    Me movía en circulo, haciendo la cama chillar y a él pedir más. Luego me levanté y quitando las rodillas del colchón, puse su glande en la entrada y bajé, vi mas fuego en su cara. Ahora era yo quien tenía el control
    
    Subía y bajaba, engulléndolo como si no hubiera un mañana. Lo hipnoticé con mis movimientos, él puso sus manos detrás de su cabeza mientras ...
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