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La cena
Fecha: 15/06/2026, Categorías: Intercambios Autor: Dogiju, Fuente: CuentoRelatos
... cuál lamía más fuerte al otro. Fuerte, muy fuerte, la verdad. Mari y yo nos miramos divertidos ante la situación, a ella le encantaba observar a su marido mientras se trabajaba a su mejor amiga, y yo, la verdad… como también soy un poco “mirón”, me limité a observar y no perder detalle, tal como hacía Mari, de lo que en los asientos de atrás de mi coche estaba ocurriendo. Para estar más cómoda en la contemplación de la pareja de atrás, Mari se puso de rodillas en su asiento y rodeando con los brazos el cabezal, miraba y animaba a su marido y a mi esposa a que siguieran con aquella “lucha”, susurrándoles palabras tan calientes que al ser oídas por los dos amantes les ponía todavía más calientes. Al tomar Mari aquella posición, y dada la diminuta dimensión de su falda, dejó al descubierto su hermoso trasero, que adornado solamente con la tira del tanga, se ofrecía como una fruta apetitosa que yo no dudé en manosear y sobar con verdadero vicio. Mari no me dejó continuar, me indicó que me pasara a la parte trasera del coche con mi mujer y su marido para realizar lo que yo había propuesto, estaba ansiosa por vernos a los tres en acción así que sin salir del vehículo para no mojarme ya que no paraba de llover, me deslicé hasta la pareja, donde fui recibido por mi esposa con un efusivo morreo. Sus pupilas estaban dilatadas, sus labios temblaban y eran mordidos por ella misma, indicativo que yo ya conocía y que significaba que estaba dispuesta sin ningún reparo a cualquier ...
... cosa que le quisiéramos hacer entre los dos hombres. Nos desnudamos los dos y seguidamente la desvestimos a ella hasta dejarla totalmente desnuda. La hicimos colocarse sobre el asiento a cuatro patas, nuestro amigo se situó detrás de ella, con la polla en la mano, palpitante y ansioso por follársela y yo, me coloqué de rodillas frente a mi mujer, con el miembro también apuntando hacia su boca que no tardó en engullir y comenzar a mamar con verdadero vicio. Cuando “A” dirigió su dura verga y entró en el coño de mi mujer, ésta soltó un gruñido de aprobación que a él le animó a comenzar con su hasta ahora por mi mujer y por mi, desconocida forma de follar, así que inició un mete y saca rítmico, sin pausas, agarrado a las caderas de la zorra de mi mujer que ante sus embestidas devoraba mi polla loca por el placer que estaba recibiendo. “A” permanecía agarrado a ella pero sin quitar ojo de su trasero que vibraba con sus embestidas, propinándole de vez en cuando un cachete que la ponía más perra todavía. Mari, la mirona, se masturbaba mientras nos veía a los tres trabajando en la parte trasera, se mordía los labios y suspiraba y gemía, demostrando que también estaba al límite. Yo que la veía disfrutar de aquella manera, alcancé a alargar mi brazo y ofrecerle mi mano, que agarró con fuerza indicándome que el orgasmo la iba a alcanzar de un momento a otro, como a los demás, ya que no éramos capaces de controlar nuestros impulsos para hacer aquella sesión más duradera, era tal ...