1. Albast.Capítulo 25


    Fecha: 15/06/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos

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    Gerhard agotó el pitillo y lanzó la colilla al agua. La imagen de una luna casi llena se reflejaba en la superficie del agua, agitada y temblorosa... mecida por las olas. El hombre de la Gestapo miró a su alrededor. Un lugar perfecto para un desembarco discreto. Una playa solitaria, a orillas del Báltico, en una bahía abrigada de los fríos vientos del este y a decenas de kilómetros de la ciudad más cercana. Un sitio muy apropiado para reuniones lejos de la agitación de la capital... o para reuniones clandestinas. Miró de nuevo hacia el agua. Un pequeño submarino podía atracar discretamente en aquel lugar sin levantar sospechas.
    
    Volvió la espalda a las olas y comenzó a caminar hacia la cabaña del tío de Hilde... si se podía denominar así. La edificación de madera medio oculta, justo en el límite de un bosque de coníferas, era tan grande como cualquier mansión de la zona más distinguida de Berlín. Dos enormes ventanales, como dos ojos, dominaban la fachada que daba directamente a la bahía. Las vistas debían ser espectaculares.
    
    Se acercó a la entrada y examinó la sólida hoja de madera de teca. Examinó la cerradura, un ejemplar demasiado barato para asegurar una puerta tan espectacular.
    
    Una de las primeras cosas que aprendió cuando entró en la policía, fue a forzar cerraduras. El viejo Muncher, un cerrajero, que con la crisis del veintinueve, se había reciclado en ratero del tres al cuarto, le había enseñado todo lo que sabía y se había convertido en su confidente ...
    ... a cambio de su protección. Y él había sido buen alumno. Tardó dos minutos escasos en abrir la puerta y acceder a un amplio recibidor, dominado por un aparador y un armario para los abrigos. Lo dejó atrás y entró en una estancia enorme sin ninguna división. El resplandor de la luna entraba por los ventanales e iluminaba un interior apenas amueblado con lo imprescindible. Al lado de los ventanales un enorme sofá y varios butacones, una mesa y un aparato de radio... un lujoso modelo americano, de madera de ébano.
    
    En el centro de la estancia había una enorme chimenea que caldeaba el recinto. El tiro era un enorme tuvo de hierro forjado, que desaparecía en el piso de arriba. Gerhard imaginó la chimenea encendida con el tubo que llevaba el humo calentando ambos pisos. En la parte posterior había una mesa de nogal, que podía servir, tanto para una cena, como para una reunión de trabajo. El Kriminalkommissar pasó el dedo por la bruñida superficie, haciendo un surco en la fina mezcla de polvo y arena. El lugar tenía polvo, pero no lo suficiente como para estar totalmente abandonado. Probablemente, alguna mujer de una granja cercana, se acercaría una vez al mes más o menos para darle un repaso al lugar. La cocina estaba en la esquina sudeste; tenía una pequeña ventana que daba al bosque y estaba totalmente equipada, incluso tenía una nevera. La observó con curiosidad. La puerta tenía un cierre cromado y un Westinghouse escrito elegantemente a la altura de sus ojos.
    
    La abrió con ...
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