1. Amantes en un motel


    Fecha: 15/06/2026, Categorías: Gays Autor: Doc_cl, Fuente: CuentoRelatos

    ... mientras con sus manos me abría casi dolorosamente la raja de del culo.
    
    (“¡Mi hoyo!… ¡oh!… ¡mi hoyo!” me repetía a mí mismo apretando los ojos).
    
    Lo escuché escupir directo en mi cueva, extendió la saliva con la lengua. Un dedo tocó mi entrada latiente, empujó un poco abriéndome ligeramente; sentí dilatarse las paredes externas de mi abertura, y una nueva presión lo llevó más allá, hasta la primera falange del intruso.
    
    – ¡Ooooo… aahhh… –se escapó de mí. (“¡Mi hoyo!… ¡oh!… ¡mi hoyo!” resonó en mi cabeza)
    
    – ¿Te gusta? —preguntó con algo de urgencia en la voz.
    
    – ¡¡Me en… loo… que… ce!!!!… es… delicioo… so!! —chillé. – ¡¡¡Éntrame más, éntrame más!! —supliqué.
    
    Y lo metió entero: –¡¡¡Aaaah, ricooo!!!… – Se me escapó. Sentí que escurría algo de la punta de mi pene. Una suerte de orgasmo.
    
    Sacó su dedo. Un poco bruscamente me tomó de las caderas y me puso ´a cuatro patas´. Tomando cada nalga me las abrió, y se abalanzó a mi ano lamiéndolo fuerte y repetidamente. Yo sólo sentía su lengua que trajinaba mi hoyo.
    
    Satisfecho de su labor lubricándome me dijo gravemente –te voy a culear.
    
    (“¡Un pico… oh!… Un pico… Un pico grande, grueso y largo en mi hoyo”… retumbó en mi afiebrada mente).
    
    –¡¡¡Culéame, sí, sí, culéame, culéame!! —respondí ansioso.
    
    –Ábrete el culo —me dijo, fue casi una orden. ...
    ... Sentí que su voz era trémula. Sin embargo yo obedecería. Lo hice. Tomé las nalgas de mi culo y las separé.
    
    Tomó su pene, lo apuntó a mi agujero y presionó en él. Mi ano se dilató un poco. Y empujó su gruesa cabeza dentro de mí. Me entró. –¡Ohhh!! —fue mi reacción, dolió, pero ya tenía lo más grueso de ese falo en mis entrañas…
    
    Y empezó a empujar entrándome lentamente. Muy lentamente.
    
    Chillé cada milímetro que esa verga de veinte centímetros y cuatro de grueso me penetraba – ¡Oh… ooooh… ooooh!!
    
    (“¡Un pico… oh!… Un pico… Un pico grande, grueso y largo en mi hoyo”).
    
    Lo dejó dentro de mí, en lo más profundo de mis tripas, para que me acostumbrara a esa verga.
    
    Y empezó a culearme:
    
    Me lo sacó, me lo metió, me lo sacó, me lo metió, me lo sacó, me lo metió, me lo sacó, me lo metió…
    
    … cada vez más rápido… todo mientras yo gritaba de placer con cada embestida hasta hacer un continuo ¡ooooh!
    
    Me alcanzó un orgasmo que me hizo aullar. Mi primer orgasmo por el poto. Mi semen se esparció por la cama… (“¡Un pico… oh!,… Un pico…Un pico grande…”.
    
    Tres o cuatro estocadas más lo llevaron al clímax. Empujó por última dentro de mí, vez y su gruñido indicó que todo su deseo estaba dentro de mí.
    
    Me dormí en sus brazos. Afuera llovía intensamente. Nunca, al menos esa noche, dejé de estar aferrado a su pene. 
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