1. Enrique, Miguel y yo: Confesiones de una noche loc


    Fecha: 15/06/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos

    ... todo el reservado. Cada succión, cada caricia de su lengua, envía ondas de placer directo a mi entrepierna, que ya se humedece de anticipación.
    
    Mis propias manos buscan los botones de su camisa, ansiosas por descubrir el torso atlético que había admirado en las fotos. Su piel es cálida y firme bajo mis dedos, y cuando lo toco, emite un gemido ronco que vibra contra mi cuello.
    
    Mis manos descienden hasta su cinturón, y él no opone resistencia cuando desabrocho su pantalón. La tela se abre revelando unos calzoncillos de Lululemon negros que abrazan un bulto impresionante, testimonio evidente de su excitación.
    
    —Vaya, hasta la ropa interior es de marca —comento con una sonrisa traviesa, acariciando el contorno de su erección a través de la tela.
    
    —Siendo asiduo de este local —ríe con voz ronca—, la ropa interior forma parte del atuendo. Es tan visible como el resto de la ropa... o más —añade con una sonrisa pícara—. La selecciono con el mismo cuidado que la camisa.
    
    —Se nota que tienes experiencia en esto —susurro, sintiendo cómo late bajo mis dedos.
    
    —Bésame —le pido, y es una súplica más que una orden.
    
    Sus labios encuentran los míos con una pasión contenida que explota en el momento del contacto. Su lengua explora mi boca con una habilidad que me hace gemir, mientras sus manos recorren mi espalda, desabrochando el sujetador con movimientos expertos.xpertos.
    
    Las manos de Miguel se unen a las de Enrique en la exploración de mi cuerpo. Cuatro manos, cuatro ...
    ... labios, una sinfonía de caricias que me tiene al borde del delirio.
    
    «Dios mío, esto es el paraíso», pienso mientras siento el miembero de Enrique presionando contra mi vientre y el de Miguel contra mi espalda. Sus erecciones, duras y calientes, laten contra mi piel como corazones desbocados. Puedo sentir cómo la sangre bombea a través de sus miembros hinchados, prometiéndome placeres que apenas puedo imaginar.
    
    —Verte disfrutar así me vuelve loco —susurra Miguel en mi oído, sus manos acariciando mis costados—. Saber lo mucho que te está gustando esto... joder, nunca te había visto tan excitada. Hueles a deseo puro.
    
    —Completamente de acuerdo —murmura Enrique contra mi cuello, su aliento cálido provocándome escalofríos—. Eres adictiva, Josefa. Tu cuerpo es una tentación que no puedo resistir.
    
    Mientras Enrique se dedica a mis pechos con una devoción que me hace arquear la espalda, siento cómo mi cuerpo se derrite entre estos dos hombres que me adoran.
    
    El mundo exterior deja de existir. Solo existimos nosotros tres, nuestros cuerpos, nuestros gemidos, la promesa del placer que está a punto de...
    
    El sonido agudo del teléfono de Miguel corta el aire como una alarma de incendios.
    
    Los tres nos quedamos helados. Por un segundo que parece eterno, nadie se mueve. Es como si nos hubieran pillado haciendo algo prohibido, aunque no sea cierto.
    
    —¿Qué coño...? —Miguel se separa de mí bruscamente, con los ojos desorbitados.
    
    Enrique suelta una carcajada nerviosa y se pasa ...
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