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Enrique, Miguel y yo: Confesiones de una noche loc
Fecha: 15/06/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos
... poderosa. El rímel se desliza por mis pestañas como promesas no cumplidas que finalmente van a materializarse. «Si mis amigas del club de lectura me vieran ahora...», me río para mis adentros, imaginando sus caras de espanto. Esta noche, voy a alimentar al monstruo del deseo que llevo dentro, y Dios me ayude... no puedo esperar a ver qué tan salvaje puede llegar a ser una abuela de dos nietos. —¿Estás segura, Josefa? —pregunta Miguel desde el dormitorio, y su voz traiciona esa mezcla de excitación y nerviosismo que llevamos compartiendo toda la semana—. Porque aún estamos a tiempo de fingir que somos una pareja respetable que se conforma con hacer el amor los sábados con las luces apagadas. —Más que nunca —respondo, girándome para mirarlo con una sonrisa que es pura travesura. A sus sesenta y cinco años, Miguel sigue siendo el hombre del que me enamoré, aunque ahora su barriga sea más pronunciada y sus cabellos plateados le den un aire distinguido que me resulta irresistible—. Además, después de todos esos chats con Enrique... sería una pena echarse atrás ahora, ¿no crees? El pobre hombre debe estar contando las horas. —¿Las horas? —Miguel se acerca con esa sonrisa pícara que me derrite desde hace treinta y cinco años—. Amor, después de las cosas que le has escrito, el hombre debe estar tomando vitaminas para aguantar el tipo. —¡Miguel! —le doy un manotazo juguetón en el pecho—. Solo he sido... descriptiva. Una mujer de mi edad sabe lo que ...
... quiere. —Descriptiva, dice —se ríe, abrazándome por la cintura—. Josefa, después de leer tus mensajes, hasta yo he tenido que tomarme una ducha fría. Y eso que llevo décadas conociendo tus... talentos. —¿Talentos? —arqueo una ceja, fingiendo indignación—. Cariño, lo que tú has visto son apenas los entreactos. Esta noche es el estreno mundial. —Dios mío —suspira teatralmente—, creo que voy a necesitar un seguro de vida. —¿Sabes qué es lo que más me gusta de todo esto? —le susurro, acercándome hasta que nuestros labios casi se rozan—. Que después de tantos años, todavía puedo sorprenderte. —Y yo que puedo verte con otros ojos... literalmente —responde con una risa ronca que me estremece—. ¿Quién nos iba a decir que íbamos a descubrir que somos unos pervertidos a nuestra edad? —Habla por ti —le guiño—. Yo siempre supe que tenía madera de golfa. Solo necesitaba al cómplice adecuado. La risa de Miguel es genuina, relajada. Llevamos treinta y cinco años juntos y esta nueva faceta de nuestra relación nos tiene como dos adolescentes descubriendo el sexo por primera vez. Recuerdo que todo comenzó con una conversación casual sobre las parejas liberales que habíamos conocido en nuestras últimas vacaciones. Una cosa llevó a la otra y, antes de darnos cuenta, estábamos registrados en una de esas páginas de intercambios que tanto abundan en internet. «Solo por curiosidad», nos dijimos. «Para ver qué tal está el panorama». Crear el perfil fue toda una aventura en sí misma. Miguel se ...