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Enrique, Miguel y yo: Confesiones de una noche loc
Fecha: 15/06/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos
... empeñó en que las fotos fueran «artísticas», como él las llamaba. —Josefa, gírate un poco hacia la ventana, que la luz te favorece más —me dirigía como si fuera un fotógrafo profesional mientras yo posaba, primero en lencería y después desnuda, sobre nuestra cama—. Ahora arqueate un poco más... sí, así. Estás espectacular. —¿Espectacular? —me reí—. Miguel, tengo sesenta y dos años, no soy una modelo de revista. —Para mí eres la mujer más sexy del mundo —respondió, y el clic de la cámara captó justo el momento en que me sonrojé por su cumplido—. Mira esto, amor. Eres preciosa. —Ahora quítate las braguitas —me pidió con esa voz ronca que me conocía tan bien—. Para la siguiente foto. —¿En serio? —le pregunté, aunque ya estaba deslizando la prenda por mis muslos—. ¿No crees que es demasiado explícito para empezar? —Cariño, estamos en una página de intercambios, no pidiendo trabajo en un convento —se rió—. Además, tienes un coño precioso. Sería un crimen no enseñarlo. —¡Miguel! —me reí, tirándole las braguitas a la cabeza—. Qué ordinario eres. —Espera, espera —me detuvo mientras enfocaba la cámara—. Ahora abre las piernas... más... perfecto. Y sonríeme como si fueras a comerme vivo. —¿Así? —le dediqué mi sonrisa más seductora, separando los muslos hasta que supe que podía verlo todo. —Joder, Josefa... —murmuró, y oí varios clics seguidos—. Si no fuera porque tenemos que subir estas fotos, te follaba ahora mismo. —¿Solo ahora? —le guiñé, pasándome ...
... la lengua por los labios lentamente—. Porque yo llevo caliente desde que empezamos con esta sesión. —Eres una golfa —dijo con admiración, sin dejar de disparar—. Sesenta y dos años y eres la mujer más cachonda que conozco. —Ahora te toca a ti, guapo —le dije, quitándole la cámara de las manos—. Quítate los calzoncillos y ponte ahí, junto a la ventana. —¿Yo? —Miguel se rió, pero ya se estaba desnudando—. No sé si estoy tan fotogénico como tú. —Cállate y posa —le ordené, enfocándolo mientras él se colocaba—. Joder, Miguel, mírate. Tienes una erección que podría ser ilegal en algunos países. —Es tu culpa —protestó, señalando su miembro hinchado—. Llevo media hora viéndote desnuda y tocándote. ¿Qué esperabas? —Que te controlaras un poco, hombre —me reí, disparando varias fotos—. Aunque reconozco que está muy... imponente. Gírate un poco, que se vea el perfil. —¿En serio vas a fotografiar mi polla? —preguntó, aunque obedecía mis instrucciones. —Miguel, cariño, con lo que tienes ahí colgando podrías conquistar medio Barcelona —le dije, acercándome para una toma más íntima—. Además, las mujeres también queremos ver qué nos ofrecen, ¿no? —Eres incorregible —murmuró, pero vi cómo se enorgullecía del cumplido. —Ahora una más atrevida —le pedí, mordiéndome el labio—. Tócate un poco... así. Perfecto. —Me siento como un actor porno —se quejó, aunque seguía posando. —Un actor porno muy sexy —le corregí, disparando sin parar—. Con esto, Enrique va a pensar ...