1. Enrique, Miguel y yo: Confesiones de una noche loc


    Fecha: 15/06/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos

    ... que se ha sacado la lotería.
    
    La sesión se había alargado más de lo previsto porque cada foto derivaba en caricias, cada pose en besos, cada cambio de lencería en... bueno, digamos que hicimos más fotos de las necesarias porque nos costaba mantener las manos quietas.
    
    —Ahora una de los dos juntos —había sugerido Miguel con esa sonrisa traviesa—. Para que vean que somos una pareja real, no dos perfiles falsos.
    
    —¿Y dejarás que se vea tu erección? —le pregunté mientras él programaba el temporizador y yo acariciaba su miembro.
    
    —Diremos que nos gusta la sinceridad —respondió, abrazándome por la cintura justo cuando sonó el disparador.
    
    Esa foto, donde se nos veía relajados y cómplices después del amor, se convirtió en la estrella del perfil. «Pareja madura busca hombre de mediana edad para encuentros esporádicos. Discreción y respeto mutuos. Solo personas serias y con experiencia».
    
    Los mensajes comenzaron a llegar al día siguiente. Decenas de ellos. Demasiado jóvenes la mayoría: veinteañeros que nos veían como una «experiencia GILF», como escribió uno con la delicadeza de un rinoceronte en una cristalería. Otros demasiado mayores, hombres de setenta y tantos que parecían confundir nuestro perfil con un servicio geriátrico. Y luego estaban los directamente vulgares: fotos de genitales sin contexto, propuestas obscenas sin el menor atisbo de cortesía.
    
    —Mira este —le enseñé a Miguel una tarde, leyendo en voz alta—: «Hola, tengo veintitrés años y me encantan las ...
    ... maduras. ¿Quedamos esta noche?». ¿En serio? ¿Este chico piensa que somos un servicio de comida rápida?
    
    —Al menos es directo —se rió Miguel—. Pero prefiero este otro: «Buenas, soy Manolo, setenta y cuatro años, jubilado, busco compañía para tardes de bridge y algo más». ¿Bridge, Josefa? ¿Nos han confundido con un club de la tercera edad?
    
    Estábamos a punto de cerrar el perfil cuando llegó el mensaje de Enrique. Directo pero respetuoso, con esa combinación perfecta de experiencia y galantería que me hizo sentir como una mujer deseada, no como una señora de sesenta y dos años.
    
    «Hola, Josefa y Miguel. He visto vuestro perfil y me ha llamado la atención vuestra sinceridad y elegancia. Sois una pareja muy atractiva y, si me permitís la osadía, me encantaría conoceros en persona. Tengo cuarenta y cinco años, soy profesional, discreto, y busco lo mismo que vosotros: conexión real y experiencias auténticas. Un saludo respetuoso, Enrique».
    
    —Por fin, un adulto —suspiré cuando leímos el mensaje—. Mira sus fotos, Miguel. Este sí que sabe cómo presentarse.
    
    Cliqué en su perfil y las imágenes se desplegaron ante nosotros como una revelación. La primera foto lo mostraba en una playa, saliendo del agua con el pelo negro empapado pegado a la frente y una sonrisa natural que me aceleró el pulso. Su torso atlético brillaba bajo el sol, cada músculo definido sin exageración, con esa elegancia natural del hombre que se cuida sin obsesionarse.
    
    —Joder —murmuró Miguel—. Este tío está como ...
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