1. Elena y una peli (parte 2)


    Fecha: 16/06/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: LauJo, Fuente: CuentoRelatos

    Aunque me consta que no fue su intención, esa maniobra provocó a José que al verla, ya excitado en la mañana, su miembro alcanzara su máxima dureza, notándose debajo de su maya. Elena por su parte cuando terminó de darse crema, ignorándolo, sacó un libro de su bolsa de playa, se puso a leer.
    
    Cuanto mayor era mi esfuerzo de José, menor era el resultado y por eso durante un largo rato, tuvo la pija tiesa sin sacarles los ojos de encima a Elena. Hasta que salió corriendo a darse un chapuzón en el mar.
    
    El agua estaba fría y gracias a ello, se calmó el escozor que sentía en la piel. Pero no evitó que al cabo de unos minutos Elena y yo caminemos hacia donde estaba él los pechos al aire, y su verga volviera a salir de su letargo
    
    -¡Está helada! Gritó mientras se sumergía en el mar.
    
    Al emerger, comprobamos que sus pezones se le habían puesto duros por el contraste de temperatura y no porque estuviera excitada. El que sí estaba caliente como en celo era José, que viendo nuestros dos erectos botones decorando nuestros pechos no pude más que babear mientras miraba.
    
    Elena estuvo nadando a nuestro alrededor, mientras yo debajo del agua comprobaba la erección de José apoyando mis nalgas, hasta que ya con frio decimos volver a la toalla. En vista que su pene seguía excitado, José juzgó mejor esperar a que se bajara. Durante casi media hora estuvo nadando hasta que se tranquilizó y entonces con su miembro ya normal, volvió donde estábamos con Elena.
    
    Fue entonces cuando ...
    ... levantando la mirada de su libro, soltó espantada:
    
    -¡Te has quemado! -para acto seguido recriminar como si fuera su madre por no haberse puesto crema.
    
    No nos habíamos dado cuenta que estaba rojo como un camarón y como casi era oscuro volvimos al departamento, enseguida saco un frasco de crema hidratante y sin pedirme opinión, me exigió que me acostara para untarme. Incapaz de rebelarse, José se tumba boca abajo y con el erotismo que eso entrañaría hasta que sintió el frescor de la crema mientras Elena la esparcía por su espalda.
    
    Noté que bajo un poco la malla y que sus yemas extendiendo el ungüento llegaban casi hasta el culo de José que no pudo evitar gemir de placer, con los ojos cerrados. Creo que fue entonces cuando ella se percató de la escena.
    
    Sus caricias se fueron haciendo más sutiles, más sensuales hasta que me di cuenta que lo que realmente estaba haciendo era meterle mano descaradamente. José entusiasmado, sentía como sus dedos recorrían la espalda de una forma especial, deteniéndose especialmente en sus nalgas.
    
    Su calentura iba en aumento de manera exponencial y sin pensarlo bien, ella decidió que esa postura era incómoda y tratando de mejorarla, se puso a caballo sobre él con una pierna a cada lado. Al hacerlo su concha quedó en contacto con la cola y espalda. El continuo masajeo fue lentamente asolando su cordura hasta que absolutamente entregada, salto y se fue a su sofá.
    
    -¿Qué te ocurre? Pregunto José dándose la vuelta sin percatar que boca ...
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