1. Elena y una peli (parte 2)


    Fecha: 16/06/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: LauJo, Fuente: CuentoRelatos

    ... arriba, dejaba al descubierto su erección.
    
    Gritó: -¡Qué estoy loca! ¡Que estoy caliente! Necesito una cogida
    
    Tras su rotunda confesión, solo se le ocurrió, acostarse con ella y abrazándola por detrás tratar de consolarla diciendo:
    
    -Si estás loca, yo también. Dijo José.
    
    -¿Qué vamos a hacer? Dándose la vuelta y mirándonos, preguntó.
    
    Su pregunta era una llamada de auxilio, pidiendo que intentáramos algo, con en sus labios entreabiertos José no pudo reprimir sus ganas de besarla. Fue un beso suave al principio que rápidamente se volvió apasionado mientras sus cuerpos se entrelazaban.
    
    -Te deseo, Elena -susurró José en su oído.
    
    -Esto no está bien, escuché que decía mientras sus labios se intentaban separar de los de José.
    
    Al notar su urgencia llevó sus manos hasta su bikini, lo desabrochó para sentir la perfección de sus pechos. Elena, totalmente contagiada por la pasión, se quedó quieta mientras sus manos comenzaban un recorrido por toda su piel. Su mente todavía luchaba contra la idea de acostarse con mi marido pero al notar sus caricias, tuvo que morderse los labios para no gritar.
    
    Por mi parte yo ya estaba convencida que ella necesitaba un hombre y ahí me ofrecí para ayudar:
    
    -¿Quiere que te bese yo también? Deja a un lado los prejuicios sociales.
    
    -No Lau, nunca me gustaron las mujeres. Necesito un hombre.
    
    Mientras ella no paraba de besar a José, él recorría con sus dedos uno de sus pezones acercándolo a su boca y sacando la lengua, para ...
    ... prenderse como un ternero.
    
    -Por favor, para, chilló indecisa.
    
    Por mucho que conocía y comprendía sus razones, al oír su súplica lejos de renunciar José siguió y bajando por su cuerpo, rozo sus dedos su tanga.
    
    -No seas malo, rogó apretando sus mandíbulas al notar que la mano completa se habían apoderado de su vagina.
    
    Totalmente indefensa se quedó quieta mientras sufría y disfrutaba por igual las caricias. Su entrega me dio los arrestos suficientes arrimarme y sacarle por los pies su tanga, ante su asombro y descubrir que tenía una concha exquisitamente depilada.
    
    -¡Qué maravilla de mujer!, exclamé en voz alta y sin esperar su respuesta, subí mis manos para encontrar las de José en su vulva.
    
    No me extrañó encontrarme con su sexo empapado pero lo que no me esperaba fue que, ella abriera un segundo los ojos para mirarme y no dijera nada. Yo también a esa altura estaba mojada, y comencé a sacarme lo poco que tenía puesto. Entretanto José hundía su cabeza entre sus piernas para pasar su lengua por sus labios, esa mujer enloquecía, pegando gritos, gimiendo de placer. Al hacerlo, el aroma a mujer necesitada inundó la habitación, con José recogiendo su flujo en su boca mientras mis manos se apoderaban de sus pechos.
    
    -¡No sigan!, susurro otra vez.
    
    Aunque verbalmente nos exigía que cesáramos, el resto de su cuerpo pedía lo contrario mientras involuntariamente separaba mas sus rodillas y posando su mano en la cabeza de José, forzaba el contacto de su boca. Su doble ...