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Elena y una peli (parte 2)
Fecha: 16/06/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: LauJo, Fuente: CuentoRelatos
... discurso no consiguió desviarnos. Sus gemidos informaron que estaba dispuesta y atrayéndola hacia él, puso la cabeza de su glande entre los labios de su sexo. -Te voy a coger, balbuceo casi sin poder hablar por la lujuria José. Con una sonrisa en sus labios, le respondió: -Si, cógeme. ¡Hazme sentir mujer! ¡Necesito acabar! No aguanto más de calentura. Su completa aceptación permitió que de un solo empujón rellenara su vagina con el pene. Al sentir la pija chocando contra la pared de su jugosa cueva, gritó presa del deseo y retorciéndose como poseída ponía sus ojos en blanco. José se apoderó de sus senos y usándolos como ancla, se afianzó con ellos antes de comenzar un suave trote con sus cuerpos. Fue cuando entre gemidos, me gritó: -Sí, dame fuerte, que voy a acabar. Entre gruñidos y respiraciones agitadas, incrementó la velocidad de sus penetraciones. Elena respondió con pasión y sin importarle ya que el hombre que la estaba haciendo gozar era mi marido, era el marido de su amiga, me chilló que no parara. El sonido de los muelles de la cama chirriando se mezcló con sus aullidos y como si fuera la primera vez, acabo sin parar de moverse. Por mi parte al no haber conseguido satisfacer mi lujuria, y ver que el disfrute era solo de ellos, tomé mi negro y grande consolador para empezar una fuerte masturbación con él. Convertí mi suave galope en una desenfrenada ...
... carrera en busca del placer mientras Elena seguía disfrutando de una sucesión de ruidosos orgasmos. Cuando José está a punto de sembrar su vientre le informé que se iba a correr, en vez de pedirle que eyaculara fuera, Elena contrajo los músculos de su vagina y con una presión desconocida, obligó a vaciar en su vagina toda la leche que cargaba, mientras me decía: -La quiero toda. Mientras seguía apuñalando su concha para explotar en su interior, yo junto con él llegue a mi feliz orgasmo, con mis típicos gritos y gemidos. Ellos se desplomaron en la cama. Fue entonces cuando Elena abrazándolo le dice: -Soy feliz. Ya había perdido la esperanza de volver a llegar a un orgasmo un día. Sabiendo de la importancia que para ella tenía esa confesión, me acerqué a ellos, mientras José la besaba, le contesté tratando de desdramatizar la situación: -Este va a ser el primero de muchos que vas a tener. Soltó una carcajada y mientras con sus manos se apoderaba de la pija, respondió: -¿No hay nada más para mí? -¡Claro, te voy hacer el culo! Rugió José, mientras entre sus dedos el pene reaccionaba con otra erección. Muerta de risa, bajo a chuparle para que se endurezca y una vez que lo consiguió, se dio la vuelta y llevó la pija hasta su esfínter, susurró: -Ya que eres tan desgraciado de haber cogido a la amiga de tu mujer, termina lo que has empezado. ¡Úsalo! ¡Es todo tuyo!