1. Valeria, abusada por su mascota. II. Sumisa


    Fecha: 16/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Zoofilia Autor: dorema, Fuente: SexoSinTabues30

    ... Al verlo, aunque quería permanecer llorando en el sillón hasta quedar dormida como la primera vez, me invadió la sed. Así que camine, desnuda por debajo de la cintura. Cerré la puerta al patio, me serví un vaso de agua y lo tomé desesperada. Por la hora, debía darle de comer y yo también debía pensar en mi cena, llene su cuenco de alimento balanceado y busqué mi celular para pedir algún delivery.
    
    En mi bolso de entrenamiento todavía estaba mi celular guardado. Lo tomé y me dirigí al baño, tenía ganas de orinar. Me dolía el rostro de tanto llorar. Sentada en el inodoro primero pedí una hamburguesa, me apetecía comer algo grasoso con las manos, algo que me haga levantar el ánimo. Luego, leí que una amiga me había escrito varios mensajes.
    
    Dude en contestarle en ese momento, pero es cierto que la venia ignorando esta semana después de lo que pasó aquella noche.
    
    Me levanté del inodoro, tiré de la cadena y me miré en el espejo. Quería ignorar el mensaje, no quería responder. Hasta que la pantalla del celular se volvió a iluminar, con dos mensajes.
    
    Abrí el agua caliente y me bañe un largo tiempo. Salí del baño más relajada físicamente, pero silenciosamente angustiada. Lo vi echado en el suelo de la cocina, descansando como si nada hubiera sucedido. La puerta sonó y era el delivery, empapado de agua. Lo ...
    ... atendí en bata, le pagué y devoré esa hamburguesa con un hambre que no tenía hacía mucho tiempo, ensuciando mis manos con el queso y la salsa, contrario a los modales de “señorita” que mi abuela me inculcó. Después me lave los dientes, hice mi rutina facial y fui a dormir.
    
    Paso el tiempo, seguí reaccionando sumisa cada vez que Roco ladraba hasta que aprendí a reconocer cuando el quería aparearse. Sin ningún tipo de aviso previo, aparecía en mi habitación, en la sala o en la cocina directamente a olfatear y lamer mi entrepierna. Ahora ladraba y gruñía amenazante si yo reaccionaba rechazando su contacto.
    
    Las penetraciones comenzaron a ser más habituales. Yo intentaba inútilmente oponerme cuando tenía coraje, y el día que acepté volver a salir de fiesta con mi amigareaccionó mordiéndome el tobillo que por suerte estaba protegido por un borcego. Obvio que hizo eso para tumbarme al suelo, obligándome a recibir su penetración, quitándome las ganas de volver a salir a disfrutar mi juventud. Esa noche, antes de dormir, escribí un mensaje que aveces pienso hubiera sido mejor no escribir.
    
    Continuará…
    
    En los siguientes capítulos repasaré cómo tuve que acostumbrarme a ser abusada por mi perro, lo que causó en mi y en mi vida, las charlas que tuve con mis padres y mucho más.
    
    Espero su apoyo y comentarios. 
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