-
Confesiones a la ginecóloga (parte 1)
Fecha: 17/06/2026, Categorías: Confesiones Autor: Bishops, Fuente: CuentoRelatos
Sabrina empezó a sentir una leve sensación de malestar después de tener relaciones con su nueva pareja, Marcelo. Hacía relativamente poco que estaban saliendo y ella no quería arruinarlo; realmente le gustaba. Ella estuvo casada por más de 10 años y, después del divorcio, estuvo otro tanto sin conocer a nadie. Más allá de esporádicas y efímeras interrupciones de placer, permaneció casi otros 10 años sin sexo. Se dedicó exclusivamente a su hija. Pero ahora su hija estudiaba y vivía sola. Entonces se abrió un vacío en su vida que parecía tener las profundidades del abismo. Fue hace poco que conoció a Marcelo y resultó un bálsamo para su vida: la hizo de veras renacer, la sacudió de un letargo que la tenía mustia y apagada; la despertó y vitalizó. Marcelo era un excelente amante y la hacía estremecer de punta a punta. Pero, no obstante ello, cada vez que hacían el amor sentía ella después una incómoda sensación de ardor que la hacía querer orinar todo el día. De hecho, cuando lo hacían de noche, antes de dormir (Marcelo era una verdadera máquina siempre presta para el sexo, por lo que no había horas ni días) permanecía varias horas sentada en el inodoro pues no dejaba de hacer pis de a hilitos muy pequeños. Cuando pensaba que ya estaba lista, y volvía a la cama, otra vez le asaltaba ese ardor que no la dejaba en paz. Decidió entonces hacer una visita a Fernanda, su vieja amiga y ginecóloga. No lo dudó. Tenían entre ellas extrema confianza y hablaban de todos los temas. ...
... Es más, Fernanda era quien otrora le recomendó a Sabrina tener relaciones después de que ésta le confesara que hacía más de siete años que nadie la tocaba. La insistencia de su confidente facultativa la hizo recurrir a una baja estratagema, pero esto es para otra historia. Fernanda no se sorprendió al verla en el consultorio. La estaba esperando. Su amistad no conocía de turnos ni citas y bastaba en solo mensaje de Sabrina para que la esperara en el consultorio, sin que importe el horario. -¡Hola Sabri! ¡Tanto tiempo! ¿Cómo andás? ¡¿Cómo anda Sofi?! -¡Hola amiga! Bien, bien, todo muy bien. ¿Sofía? ¡Estudiando, creo… jajaja! -¡Ay sí! ¡Seguro! Vení, pasá, que ya sos la última, pasá. Después de la breve charla típica que se impone en toda conversación entre dos amigas que hace tiempo no se ven, Sabrina le comentó el problema: -Mirá, después de tener relaciones con Marcelo me agarra como muchas ganas de hacer pis y no se me van por horas. -Ajá, ¿y cuándo notaste esto? -Y, hace mucho. Lo que pasa es que no quería decir nada porque no quiero estropear lo de Marcelo, pero cada vez me está costando más. Aparte, acá entre nosotras, Marcelo le da y le da… jajaja, no sé si me entendés. -¡Jajaja, bueno, bien amiga! ¿Es larguero? -Sí, jajaja. Es un caño, la verdad. Aparte acaba y sigue automáticamente, no descansa, pero tampoco me da respiro. Y yo a veces me meo y el sigue, sigue… -Bueno amiga, quedate tranquila igual. Lo más probable es que tengas cistitis ...