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Confesiones a la ginecóloga (parte 1)
Fecha: 17/06/2026, Categorías: Confesiones Autor: Bishops, Fuente: CuentoRelatos
... Siguió: -Por lo general, te confieso: mi concha es un cambalache de flujo y saliva. Después me empieza a bombear y ya se hace una crema impresionante. -¡Hermoso! Jajaja. Bueno, todo eso contribuye al florecimiento bacteriano. ¡Pero, ¿quién te quita lo bailado, Sabrina?! -Ay, pero me empezó a molestar. -Bueno, yo te voy a dar unos antibióticos para el tema de las bacterias. Los tomás dentro de las 24 o 48 horas del sexo, dos por día, hasta que se te pase. Si te sigue molestando, te voy a tener que hacer un cultivo y ver cómo proseguimos. Pero estoy segura, por lo que me contás, que con las pastillas se te va a pasar. -Bueno, voy a intentar. -¿Le dijiste a él que te pasa esto? -Noo, ni loca. No quiero decir ni hacer nada que pueda estropear esto que tenemos. -Pero boluda, se lo tenés que plantear, porque quizá él tenga que parar un poco la moto y ser un poco más “delicado” -Es que él no es bruto. Es pijudo, sí; pero no es bruto. Sabe exactamente cómo moverse con esa anaconda venosa que tiene, jajaja. -¡Ay dios amiga! Ahora lo quiero conocer. ¡Bah, quiero conocer esa verga! ¡La tengo que ver! ¿Tan impresionante es? -Te juro, impresiona. -Y ¿cómo hacés para que no te duela? -Te digo, es un genio en lo que hace. Siempre me la chupa antes y me hace acabar, salvo que esté indispuesta. Y después, sabe lo que me gusta y cómo me gusta. Lo que tiene es que no para. Son mínimo, dos horas, entre que empieza a comérmela y termina. Fernanda ya ...
... estaba visiblemente excitada. Ellas ya habían compartido una experiencia sexual en la que habían compartido a un hombre. Este acontecimiento había sido pergeñado por la doctora como un “remedio” a la abstinencia sexual de su amiga. Aprovechó la ocasión y contrató a un stripper, que llamó a su casa, cuando su marido no estaba. Fernanda tenía dos hijos y estaba casada con Diego, un abogado de la “city porteña”. Aburridísima de Diego, no hesitó en usufructuar los servicios del profesional y, bajo la excusa de la timidez de Sabrina, empezó a tener sexo con el stripper, para recién después unírseles la paciente. Habían disfrutado tanto del episodio que quedaron en repetirlo, pero nunca lo habían concretado. Un halo de silencio envolvió al suceso, y quedó enterrado en el inconsciente de ambas. Ahora, el grueso miembro de Marcelo parecía rescatarlo de las ondas mismas del deseo. -Ay, contame más, por favor. -Mirá, la primera vez nos besamos en el sillón. Yo estaba muy nerviosa, estábamos mirando una serie, tomando helado. En un momento, él me abraza y me besó. Marcelo trabajaba en una dependencia estatal en ese momento. Conoció a Sabrina en un partido de fútbol: ambos compartían la misma pasión por San Lorenzo. En una final en la que Sabrina no había podido comprar entradas, Marcelo, que tenía contactos la dirigencia del club, pudo hacerla pasar a ella y a su hija, desesperadas por ver el partido. Marcelo las acompañó y a partir de allí nunca pudo despegar sus ojos de los ...