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Twinktop (2)
Fecha: 21/06/2026, Categorías: Gays Autor: Klaus, Fuente: TodoRelatos
(continuación de "Verano, bicicleta, maduro, twink") Por la mañana cargué mi bici dentro del coche. Como tengo un coche familiar bastante grande, con plazas que se esconden bajo el maletero, cuando tumbas los asientos queda un espacio grande, permite meter una bici sin desmontar. Pero pensando en meter otra, quité la rueda delantera. Todo fuera que me diera plantón, pues ya volvería a montarla. Conduje hasta el punto de encuentro convenido, iba antes de tiempo. El ansia, supongo. Él ya estaba esperando, sentado sobre la barra de la bici, de lado mirando el teléfono. Supongo que esperaba verme llegar montando. Se sorprendió cuando aparqué delante y salí del coche. - Vaya, yo creía que salíamos a dar pedales -dijo- ¿O sólo los voy a dar yo? - Tú puedes dar lo que quieras... salvo que no te atrevas -dije mientras abría el maletero y entonces vio la bici, que no se distinguía desde fuera porque el coche tiene los cristales traseros tintados-. Nos ahorramos unos kilómetros aburridos y salimos en el monte directamente. Desmontamos también su rueda delantera para poder colocarla en el coche. - ¿A qué crees que no me atreveré, a la etapa de la bici o a subirme en el coche contigo? – preguntó, pícaro. También le gustaba el jueguecillo de provocarme. - No estaba seguro de que te atrevieras a meterla... tu bici, digo -especifiqué, señalando el sitio. - Seguro que puedo ponerla bien dentro -contestó. - Jaja -reí. El chaval había enganchado en la ...
... conversación con los dobles sentidos y ya me estaba calentando- espero que no se te afloje en el momento más interesante y haya que darla un apretón... Te trajiste la llave? Dio unos golpecitos en el bolsillo de su chaqueta. - Aquí está. - Así que hoy sí vienes preparado con toda la herramienta? -pregunté, mientras entre los dos colocábamos su bici para que se pudiera cerrar el coche. - Preparado y dispuesto a usarla -contestó. Y nos quedamos mirando un momento junto al maletero cerrado. Me hubiera lanzado a comerle la boca, pero estábamos en un sitio poco discreto. -Vamos, que no pillemos el calor... de fuera, porque por dentro me has puesto mal el termostato -confesé. Sonrió y no dijo nada más. Conduje hacia el interior unos kilómetros por una autovía y luego por una carretera secundaria menor. Dejamos el doble sentido y hablamos otra vez de cosas intrascendentes, había chateado con su primo (el dueño de la bici) lo de la avería, yo le conté como había descubierto la ruta que íbamos a hacer... Me contuve de tocarle, para no perder concentración en la carretera. Fuimos hasta un bosque cerrado en una ladera, por donde se iba a un monasterio bastante aislado en la montaña. Metimos el coche en un camino abandonado que acababa en unos árboles y sacamos las bicis y nos pusimos en marcha. Era una ruta muy agradable que subía y subía pero no muy difícil, y como el coche quedaba abajo siempre podías dar la vuelta y dejarte volver cuesta abajo. Subimos bastante, ...