-
Twinktop (2)
Fecha: 21/06/2026, Categorías: Gays Autor: Klaus, Fuente: TodoRelatos
... las manos bajo la cabeza y déjate hacer -ordené. - Oye -protestó - ¿tú no querías un twink top? - Luego, ahora déjame disfrutar del desayuno. Volví a comerle la boca así como estaba, mientras le sobaba el torso y el abdomen, sin tocar la ingle, que latía. Parecía un boca a boca, haciéndole presión. Luego le dejé respirar y bajé con la lengua hasta la axila que tenía cerca. - Oleré a sudor -se quejó suavemente, con los ojos entrecerrados, disfrutando. - Eso espero, hemos subido casi una hora... -me hundí en ella lamiendo la raíz de los pelillos afeitados. Gimió. Me subí al pezón, succioné, mordisqueé. Sacó la mano de detrás de la cabeza y me acariciaba la espalda. -Anda, quítate también la camiseta, que tendrás calor -sugirió. Me cortó un poco el rollo. - Me da vergüenza compararme contigo -confesé- y que se me vean las lorzas... - Jaja, ¿qué lorzas? -rió-. Si estás delgado. Tendrás un cuerpo normal. Vergüenza cero. Le hice caso. Me ayudó a sacarme la camiseta de ciclista. Me quedé de pie a su lado, mirándole a la cara (y de reojo a la polla, que de momento no se le había bajado al verme). -Ven -dijo mientras me atraía hacia él con la mano en la espalda-. Arrímate... Inclínate Con el gesto dirigió mi pecho hacia su cara y también de peso a lamerme un pezón. Yo creí que me corría allí mismo. Le pasé las manos por los muslos, que sí tenían vello, pero tan fino que no se notaba. Llegué a la ingle, con unos huevos que colgaban y que ...
... manoseé ligeramente. Pero no me podía concentrar, así me incorporé y me quedé a la distancia justa para que no me alcanzara con los labios. - Por orden -dije- primero te dejas y luego ya veremos qué es lo que quieres hacer tú, que no puedo estar en dos cosas al tiempo. - Tú mandas -dijo, y estiró brazos y piernas todo lo largo y yo creo que subió un poco la pelvis, o la polla se le puso más tiesa. - Por aquí habrás sudado también, espero -dije, acercando mi cara a su entrepierna-, que me ha parecido oírte jadear, y no era de excitación... - Antes no -reconoció-, pero ahora puedes intentar que sí. Qué desparpajo el chaval, y parecía un nene. Menos por el rabo, claro. No tuve más remedio que castigarle un poco mordiéndole en la ingle, al lado de la polla. Se apretó contra la mesa, pero luego abrió más la pierna para dejarme más sitio. Así que lo aproveché para empezar a lamer. Pero tenía la boca seca después del ejercicio y por la excitación. Así que me incorporé de nuevo. - Un momento -le dije-. Tengo la boca demasiado seca. Voy a por agua. - Trae la mía también -me pidió- no sea que me dejes seco. - Confieso que era exactamente mi intención -reí. Di los cuatro pasos hasta donde estaban las bicis y cogí los bidones. Al dar la vuelta vi el espectáculo aquél que no sé cómo había llegado a darse, con el jovencito sobre la mesa, como vino al mundo (salvo los calcetines y las botas), perfecto, con una polla apuntando al cielo. Bebí agua aunque creo que seguía ...