1. Noche de pileta con mi sobrino


    Fecha: 22/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Princesa cruel, Fuente: TodoRelatos

    ... sabido cómo lidiar con semejante cosa.
    
    —Eso… así… —murmuró, apoyando una mano en mi cabeza.
    
    No lo dejé controlar el ritmo. Lo saqué lentamente y lo miré a los ojos mientras lo lamía, de abajo hacia arriba, como si estuviera recorriendo una barra de caramelo.
    
    La piel se humedeció de inmediato con mi saliva.
    
    Me tomé mi tiempo. Primero recorrí con la lengua toda la base, luego subí hasta la punta y jugué un rato con el frenillo, sabiendo que es una zona sensible para cualquier hombre.
    
    Su respiración se volvió más pesada. Vi cómo sus abdominales se contraían y su mandíbula se tensaba.
    
    Volví a meterlo en mi boca, esta vez más profundo. Sentí el peso de ese miembro en mi lengua, el roce contra mi paladar, el calor que irradiaba. Ya estaba largando mucho líquido preseminal, y se adhería a mi lengua, dejándome su textura pegajosa y su sabor peculiar.
    
    Mi mano derecha lo acompañaba, acariciando la parte que no entraba, porque era imposible que lo tragara entero de una sola vez.
    
    Empecé a crear un ritmo: boca y mano, saliva y succión.
    
    Cada vez que entraba, lo dejaba rozar la parte más sensible de mi garganta, hasta que me daban arcadas y tenía que retirarlo con un sonido húmedo que lo volvía loco.
    
    —No dejes de mirarme mientras me la chupás… —dijo él, jadeando—. Eso me mata.
    
    Lo miraba, sí. Mientras saboreaba su linda pija no dejaba de mirarlo a esos ojos verdes. Yo ahí, arrodillada, más pequeña que nunca, más frágil que nunca. Él frente a mí. Una mole ...
    ... con un falo que sobresalía de su cuerpo tallado a mano, más enorme que nunca.
    
    Me detuve un segundo solo para escupir sobre su verga y luego frotarla con la mano, mezclando mi saliva con el movimiento. El sonido era obscenamente húmedo.
    
    —Ah, sos una experta —me dijo.
    
    Volví a metérmelo en la boca, esta vez más rápido.
    
    Mis labios se cerraron fuerte alrededor del miembro, y la lengua jugaba, presionando en cada embestida.
    
    Escuché cómo su respiración se aceleraba y su pelvis comenzó a moverse por sí sola, empujando apenas.
    
    Me agarró del pelo, pero no con violencia, sino para marcar el ritmo. Sus dedos se enredaron en mi coleta y sentí su fuerza contenerse, como si quisiera hacerme atragantar con su pija, pero sabiendo que eso era demasiado.
    
    Yo no podía dejar de gemir entre cada succión.
    
    Era como si el calor de su verga me encendiera por dentro, como si cada centímetro que entraba en mi boca me recordara lo que iba a pasar pronto, inevitablemente.
    
    La punta estaba ahora cubierta de mi saliva. Lo saqué apenas para mirarlo, para lamerlo desde la base hasta el glande otra vez, saboreando todo su grosor.
    
    Lo volví a meter en mi boca, esta vez hasta sentir que mi garganta se abría, y aguanté ahí unos segundos, tragando saliva para no perderlo.
    
    Cuando lo saqué, lo hice con un sonido fuerte, un "pop" húmedo que lo hizo cerrar los ojos de placer.
    
    La verga ya estaba completamente cubierta de saliva, brillante bajo la luz tenue del jardín.
    
    Entonces Enzo me ...
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