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La fiesta de Zara
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos
Hola a todos, el relato de hoy comienza y termina aquí, y aunque estoy escribiendo otro, por ahora es el que tengo. Espero les guste. Saludos La fiesta de Zara Días previos El lunes por la noche, Zara llegó tarde a casa. La puerta se abrió con el clic metálico de su llave, y lo, sentado en el sofá con el televisor encendido, pero sin mirarlo, levantó la vista. Eran casi las once. Ella entró dejando caer la cartera sobre la mesa del recibidor. Ni siquiera lo miró. Fue directo a la cocina. Javier oyó el sonido de la botella de vino, la copa, el goteo del líquido. Últimamente le gustaba beberlo —¿Cómo te fue? —preguntó él, esforzándose en que sonara casual, no necesitado. Zara dio un sorbo largo antes de contestar, apoyada en la encimera. —Bien. Cerramos dos ventas importantes. Adolfo está contento. El nombre le dolió como un pinchazo, aunque no dijo nada. Después, en la mesa del comedor, Javier lo soltó: —¿Qué día es la fiesta de la empresa? Zara levantó la vista del móvil. —El próximo sábado. —Podría pedir permiso para salir antes del turno. —¿Para qué? —preguntó ella, seca. —Para ir contigo. Ella rió, pero fue una risa corta, hueca, sin calidez. —No hace falta, Javier. Es una fiesta de trabajo. —el año pasado querías que fuera - Y no fuiste. No entiendo ese repentino interés Soy tu marido, Zara. —La voz de él tembló, apenas. —Precisamente. —Ella volvió la vista a la pantalla. —¿Qué quieres decir con ...
... eso? Zara soltó el móvil, suspiró, se frotó la sien como si le doliera la cabeza. — Quiero decir que… el año pasado no sabía cómo era, pero ahora sé que es una noche para cerrar cosas con los clientes, para socializar y no quiero que estés ahí, callado en una esquina, vigilando. —No vigilo —respondió él, herido—. Sólo quiero estar contigo. —¿Contigo? —repitió ella, casi burlona—. ¿Para qué? ¿Para que te pongas a criticar lo que bailo, cómo bailo, con quién hablo? Javier apretó los dientes. Sabía que si hablaba de Adolfo se hundiría más. —Es una fiesta, Zara. Es normal que vaya contigo. —No —dijo ella, firme—. No quiero. Se hizo un silencio espeso. La nevera zumbaba. Afuera ladró un perro. Javier respiró hondo. —Voy a ir. Zara se echó hacia atrás en la silla, cruzó los brazos. —Haz lo que quieras. Pero no me vas a arruinar la noche. La discusión final El sábado, por la tarde, mientras ella se maquillaba frente al espejo del dormitorio, él volvió a intentarlo. —¿No podemos ir juntos? Zara se retocaba los labios, concentrada en su reflejo. —¿Otra vez con eso, Javier? —Sí, porque somos pareja. —El tono de él era casi suplicante. Ella dejó el lápiz de labios sobre la cómoda, lo miró a través del espejo. —Tú eres el que no quiere entenderlo. Esta noche no quiero que estés. —¿Porque te molesto? ¿O porque vas a bailar con Adolfo? Ella giró el rostro, molesta. —No empieces. —Contéstame. —No tengo que dar explicaciones a ...