1. La fiesta de Zara


    Fecha: 24/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos

    ... tus celos —dijo Zara, la voz como un cristal frío—. Estoy harta de que quieras colgarte de mí para sentirte menos miserable.
    
    A Javier se le aflojaron las manos. Quiso responder, pero no encontró las palabras.
    
    Zara vio su cara y por un instante quiso pedirle perdón, pero luego tomó su bolso, se roció perfume en el cuello y salió de la habitación. Antes de irse, lo miró desde el umbral, con una mezcla de lástima.
    
    —Javi si quieres ir conmigo ve, pero no me sigas toda la noche como un perro faldero.
    
    Y salió, dejando tras de sí un leve aroma floral, y un vacío brutal en el pecho de Javier.
    
    Javier lleva casado con Zara desde hace cinco años. Cinco años que, para cualquiera que los viera desde afuera, habrían parecido razonablemente tranquilos. Un matrimonio joven, sin hijos aún, con la promesa de una vida cómoda y moderna. Él, ingeniero industrial con máster en organización aduanera, había puesto en pie una pequeña empresa de logística que, durante un tiempo, prosperó bien. Ella, promotora de bienes raíces, siempre pulida, impecable, ambiciosa.
    
    Todo empezó hace poco más de un año, cuando la empresa de Javier quebró. Lo que inició con una caída en los contratos y la pandemia terminó devorando los ahorros, los ánimos y la confianza. Cuando cerraron la oficina y liquidaron lo poco que quedaba, Javier se tragó la vergüenza y empezó a buscar trabajo de lo que fuera. Terminó de jefe de almacén en un IKEA en las afueras de Tánger. Un puesto digno, sí, pero que para ...
    ... Zara era poco menos que un insulto. A menudo se lo recordaba: “Con lo que estudiaste, ¿para esto? No ganas ni la mitad de lo que valías.”
    
    La distancia empezó ahí. Al principio, silenciosa. Después, con pequeñas heridas. Reproches velados en la cocina, discusiones cortas antes de dormir. Y luego, la indiferencia.
    
    La fiesta
    
    La fiesta anual de la empresa de Zara era un evento importante. A ella la habían ascendido a supervisora regional. Lo contaba con un orgullo seco, mirando de reojo a Javier como si midiera cada euro que él no traía a la casa.
    
    Él insistió en acompañarla. No quería, pero se obligó: “Es mi esposa. No voy a dejarla sola.” Ella, sin embargo, le dejó claro con un vestido rojo que apenas le dedicó un giro de hombros frente al espejo, que no estaba interesada en compartir nada con él esa noche.
    
    Al llegar, Javier se sintió invisible. Sostenía su copa de vino como quien se aferra a un ancla. Vio a Zara moverse entre colegas, risas, brindis, palmadas en la espalda. Nadie le preguntó a él a qué se dedicaba. Ni una vez.
    
    A medianoche, la música se hizo más lenta y cargada. Entonces apareció Adolfo, el jefe de Zara. Traje gris claro, sonrisa arrogante, mirada que no parpadeaba. La invitó a bailar. Ella aceptó sin mirarlo a él.
    
    Al principio, Javier se quedó quieto, contemplando la pista de baile. Fingió conversar con una secretaria que sólo hablaba del catering. Luego los vio: la mano de Adolfo en la cintura de Zara, ella lanzando la cabeza hacia atrás, ...
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