1. Memorias de una peluquería 2


    Fecha: 25/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: El Negro, Fuente: TodoRelatos

    Buenas noches, mi nombre es Alejo y para mis amigos y amigas soy El Negro.
    
    Para aquellos que hayan leído alguno de mis relatos anteriores, soy un adicto a las maduritas desde que tengo uso de razón, pero no por ello dejo de lado al resto de las mujeres.
    
    Como ya comenté en el relato anterior, mi madre era una peluquera de barrio, con una clientela variada (desde adineradas a mujeres de clase media y baja).
    
    El relato de hoy habla de Susy: esposa de un licenciado en ciencias económicas que regenteaba el buffet de la familia, con clientes de alto nivel y negocios afamados.
    
    Susy era originaria de una familia de clase meda tirando a baja que tuvo la suerte de cruzarse con Gerónimo (su esposo) en una fiesta de alta sociedad a la que asistió como acompañante de una estudiante avanzada de economía. Obviamente que Susy llamaba la atención: 1,75 de altura, figura atrayente (buen par de pechos y cola muy formadita), ojos claros, cabellos largos a media espalda, que cuando vestía de manera elegante (y provocativa) llamaba mucho la atención. Pero tenía dos “defectos” evidentes: cuando hablaba, demostraba que le faltaba algo de cultura y tenía delirios de grandeza.
    
    Con tiempo, unos tres años de noviazgo, Gerónimo la fue moldeando a su posición económica y a la gente que la rodeaba, pero la ostentación se hacía cada vez más evidente. Luego de eso la hizo su esposa, aunque ella no abandonó sus raices.
    
    Presentada la protagonista, diré como llegó a la peluquería de mi ...
    ... madre. Era asidua concurrente a un centro de belleza de alto nivel, pero por alguna razón en él le hicieron un mal trabajo de coloración y lejos de tomar su cabello un color avellana, una reacción alérgica a un producto le dejo una coloración VERDE, si tal y como lo leen. Llegó al salón de mi madre por sugerencia de la esposa de uno de los clientes de Gerónimo que le dijo “Solamente Delia puede salvar ese desastre que te hicieron”. Llamó a mi madre un jueves y se acercó al salón el viernes a primera hora de la tarde, cuando no había gente aún el salón: se despojó de un sombrero que dejó a la vista su cabellera y se entregó a manos de mi madre para que hiciese algo que salvara su apariencia.
    
    Tras algunas horas de trabajo, desapareció el color original, para lograr aquel que pretendía. Desde ese momento, Susy se transformó en habitué del salón.
    
    Escucharla hablar cuando visitaba la peluquería, era hacerse una panzada por sus delirios e ir sacando conclusiones de su forma de ser. Típico de una peluquera de barrio, mi madre “le sacó la ficha” de inmediato: Gerónimo era una herramienta para trepar en la sociedad, ella seguía siendo una mujer con raíces de baja clase y con el tiempo se transformó en una “calienta pijas”. Contaba con lujo de detalles como excitaba a clientes de su marido, profesores de tenis (deporte que decía practicar) y todo aquel que le cayera en gracia.
    
    Vestía con ropas ajustadas, realzando sus curvas o simplemente venía con las polleritas típicas que ...
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