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Ligando con el as de picas
Fecha: 28/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos
... nuestro país, ya había estado antes en esta ciudad, qué aficiones tiene y demás datos propios de ese tipo de vínculos. Dijo no ser casado y, al expresarlo, vi un rostro de complacencia en mi esposa, lo que me dio a entender que el tipo, que se expresaba muy bien y educadamente, de alguna manera, le gustaba. A la par de eso, era evidente que Ramón, educado, discreto y muy cortés, no dejaba de observar a mi mujer, tratando de no ser imprudente, pero sus ojos bajaban con frecuencia para detallar sus piernas y, de seguro, los tatuajes que había en ellas. Mi mujer, curiosa, como siempre, le pregunto si entre sus aficiones estaba la música y el baile, a lo cual él respondió afirmativamente. Manifestó que le encantaban los ritmos del caribe, el merengue y la salsa y que, cuando se daba la oportunidad, cedía a la tentación de moverse un rato al vaivén de esa música. Fue ella, entonces, que, dando muestras de cortesía y atención, le propuso que, si gustaba, podían bailar un rato y aprovechar la música que en ese momento se escuchaba procedente de la discoteca. El, claro, encantado, aceptó la propuesta, mirándome en busca de obtener mi aprobación, que, sin decirnos nada, solo con los gestos que nos prodigamos, entendió que la tenía. Así que nos levantamos y nos dirigimos a la discoteca. Cuando ingresamos allí le pedí al mesero que nos había interrogado que nos acomodara en un buen lugar, que, curiosamente, era la esquina más apartada y oscura. Oiga, me dirigí al mesero y ...
... le pregunté ¿de casualidad este señor era el que preguntaba por nosotros? Si señor, así es. ¿Manifestó algún interés especial? Continué. Bueno, parece que estaba fascinado con la dama y quería conocerla. ¿De verdad? ¿Dijo algo acaso? Le pareció guapa, fue lo que mencionó. Pero nada especial. Estaba como desprogramado. Nos acomodamos en la mesa y como se había prometido, mi esposa no dudó en llevar a Ramón a la pista de baile. Y, por lo visto desde la mesa, como pareja de baile pasaba la prueba. Se le veía divertidos y entregados a la actividad, haciendo piruetas, vueltas y pases de todo tipo. Ramón de seguro tenía experiencia en eso y lo estaba haciendo bien. De modo que, entrados en las faenas del baile, se olvidaron que yo existía. Al rato, pasadas varias tandas, regresaron a mi lado. Yo ya me iba a ir, comenté sarcástico. Que pena, se apresuró a comentar él, no era mi intención. Baila muy bien, dijo mi esposa, y la hemos pasado rico. No nos hemos dado cuenta y es que cuando algo gusta y se disfruta, el tiempo pasa volando y uno ni cuenta se da. Así es, ciertamente, comentó Ramón. La verdad es que Laura baila muy rico y se siente uno a gusto en su compañía. Les agradezco que me hayan acogido. Nos tomaos algo mientras reposaban de su faena bailable y, en algún momento le comenté a Laura, bueno, dame chance de bailar contigo un rato, porque después de lo que vi, imagino que ya no hay que buscar a nadie esta noche. No está mal, me dijo, pero nada, solo bailamos y la ...