1. Ligando con el as de picas


    Fecha: 28/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos

    ... pasamos rico. Si, dije, pero en ese pasarla rico ya le habrás calibrado el tamaño y dureza de su verga y, si se mueve bien, ya te lo imaginarás montado encima de ti. ¿O me equivoco? No digas eso. El tipo tiene lo suyo, pero nada se ha dicho del tema. Pero ¿te gustaría? Pudiera ser, ¿por qué no? Pero es todo un caballero. Y muy educado. ¿Y es que acaso, los caballeros educados no culean? Ella solo sonrió.
    
    Salimos a bailar, entonces, para no pasar yo la noche en blanco. Ella, a mi parecer, ya tenía su prospecto de aventura, así que tenía que aprovechar esos momentos de esparcimiento, porque después solo iba a ser espectador de lo que suponía yo vendría a continuación. Ramón, sin embargo, se mostraba en extremo prudente y tal vez medía con cautela su forma de proceder. Así que, después de haber bailado un rato con Laura, volvimos a la mesa y entablamos una conversación un poco más atrevida.
    
    Ya entrado en confianza, dije, bueno Ramón, díganos la verdad, que motivó que se acercara a conversar con nosotros. Aquí había más gente, así que por qué nos escogió. La verdad, dijo, me pareció una pareja especial, no sé por qué, y simplemente me atreví a acercármeles y conversar con ustedes. ¿Algún interés especial? Pregunté. Bueno, dijo sonriendo, que les puedo decir, Laura es una señora atractiva, destaca y llama la atención, no puedo negarlo. Así que tuve la curiosidad de acercármeles. Eso es todo.
    
    Laura, interrumpiendo, dijo, bueno Ramón, ya no más conversación y vamos ...
    ... a bailar. ¿Le parece? Si, respondió, por mi encantado. No sé si le molesté, dijo dirigiéndose a mí. Para nada, contesté. La pista es toda suya. Así que aproveche y disfrute que la noche aun es joven. Y así, presurosos, se dirigieron a la pista y empezaron a bailar. Las tandas de música fueron transcurriendo y, al ver cómo se acoplaban y juntaban sus cuerpos, ya sabía yo donde iba a terminar aquello.
    
    Sin embargo, Ramón parecía no querer tomar la iniciativa. Tal vez no quería echar a perder la velada. Llegados a la mesa, entonces, pregunté, bueno Ramón, quiere hacer algo más, ya se está haciendo tarde. Pues, la verdad, el sitio está agradable y no conozco, de modo que estoy en sus manos. Bueno, si quieres, damos una vuelta por acá cerca y conoces algo del ambiente nocturno por este sector. Sí, dijo él, me parece bien. Entonces, siguiendo las intenciones de mi esposa, pagamos la cuenta y salimos de allí en dirección a otro lugar, a juicio de ella, me diría después, menso expuesto y más reservado.
    
    Nos dirigimos a los sitios de siempre, ya conocidos por nosotros, con un ambiente bastante sugerente para que las parejas de amantes desfoguen su energía y hagan derroche de sus más anheladas pasiones. Andamos por ahí, caminado por varias calles, deslumbrando a Ramón con las luces de neón que caracterizan estos lugares y despertando su curiosidad sobre el qué pasará ahora. Y, entonces, entramos a uno de los lugares frecuentados, oscurito, reservado y con fácil acceso a las ...
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