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Del odio a la envidia (3)
Fecha: 29/06/2026, Categorías: Grandes series, Autor: Armonic, Fuente: CuentoRelatos
... me cogió el abrigo y se marchó cerrando la puerta. -Por favor, siéntese y cuénteme cual es su problema.- volví a escucharle. Me senté en uno de los sillones y empecé a explicarle la infidelidad de mi marido con nuestra asistenta delante de mis ojos y que lo único que quería en el divorcio era una casa que teníamos en la playa. Mientras hablaba notaba su mirada clavada en mí y eso me ponía nerviosa. Cuando acabé se mantuvo un buen rato en silencio antes de empezar a hablar: -Antes de tomar una decisión, me gustaría ver a que ha renunciado su marido. El plan se ponía en marcha, debía complacerlo al máximo si quería lograr mis objetivos así que me puse de pie, lo miré de la forma más lasciva que pude mordiéndome los labios y con mucha calma comencé a desabrocharme los botones de la chaqueta uno a uno, al acabar la quité lentamente dejando mis pechos al descubierto; llevé mis manos hacia espalda y bajé la cremallera de la falda que cayó al suelo, el juez no dejaba de mirarme sin hacer un gesto, eso me desconcertaba un poco pero debía darlo todo. Sin apartar mi mirada de sus fríos ojos, puse mi pierna sobre la mesa, me acaricié el muslo y con los dedos comencé a bajarme la media dejándola a la vista, haciendo lo mismo con la otra parte, después separé las piernas y con lentitud fui bajándome las bragas hasta quedarme completamente desnuda delante de aquel hombre. Permaneció en silencio mirándome de arriba a abajo, me quedé inmóvil esperando su respuesta. Me ...
... pareció eterno hasta que por fin se levantó, tendría unos 60 años y era un hombre imponente, muy alto y corpulento pero carente de estado de forma. Salió de detrás de su mesa y se acercó a mí; cogió una de mis medias y la olió sutilmente, empezó a dar vuelta a mi alrededor mientras hablaba con una voz cálida que me tranquilizaba: -Es usted impresionante, su marido debe estar loco, pero debe entender que un hombre de mi posición se juega mucho. Además, todo en la vida exige un gran sacrificio, ¿no cree? Aquello significaba que había logrado llamar su atención y todo iba bien. -Estoy de acuerdo Señoría. -respondí tímidamente. En ese momento utilizó mi media para taparme los ojos. La sala se oscureció, lo agradecí porque me sentía intimidada por aquella mirada. Sin tiempo una leve presión en mi cuello, era mi otra media, la estaba utilizando como si fuera un collar con correa, se me acercó al oído: -Eso le pasa por no conocer a las mujeres como tú, ponte a cuatro patas perra .- me susurró. Su tono y actitud habían cambiado radicalmente, mucho más agresiva. Obedecí sin protestar, aquello no era lo que me había imaginado y desde luego no me lo esperaba, intenté disimular mi miedo, apenas me podía mantener sin temblar. Tiró de la media y esta se apretó aún más sobre mi cuello, empecé a andar por la habitación como si realmente fuera una perra con su amo, me sentía humillada, pero por más que lo deseara, no podía parar, ahora no. Nos detuvimos un breve momento y ...